SOLO ANTE TI

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La petite Mort / Orgasmo femenino

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https://www.youtube.com/watch?v=vNTRZ31VgiM



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MI HISTORIA CON "A"

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Alguien entro en mi vida de una forma algo inverosímil, sin apenas hacer ruido, sin darme cuenta de sus sentimientos. Aroa marcó un antes y un después en mi vida, era alegre, jovial, algo insegura y delicada, pero con un gran corazón. Le tenía un gran respeto, era de las pocas personas que realmente me han marcado, y no para mal, todo lo contrario. No soy una persona fácil y ella conseguía sacar de mi lo que otras no lo habían sabido hacer. A pesar de su juventud me demostraba una madurez que en pocas ocasiones había visto, era la niña de mis sueños, así era como le llamaba.
Todo empezó a principios del mes de noviembre de 2004, fue una casualidad, aunque ha veces no si  son casualidades lo que nos ocurre o son cosas del destino. Hablábamos con bastante frecuencia sin ningún otro motivo que el de una amistad, bueno eso era lo que pensábamos el uno del otro, hasta que un día por un enfado de ella conmigo nos llevó a descubrir lo que sentíamos el uno por el otro, sinceramente creo que nos sorprendimos los dos, ese día comenzó algo, era algo más que lo que había tenido hasta ese instante, abriendo la coraza que llevaba puesta durante mucho tiempo, algo que escribiría una nueva etapa en mi vida y que hacía que expresara mis sentimientos, algo que en muy contadas ocasiones he hecho. Por circunstancias no podíamos vernos mucho, más bien poco, creo que eso reforzaba más nuestros sentimientos, aunque hablábamos por teléfono con mucha frecuencia, evidentemente no es lo mismo, soy de las personas que me gusta mirar a los ojos cuando hablo, eso me dice mucho de una persona, tenia una mirada tierna a la vez traviesa, transmitía sinceridad, tenía  una amplia sonrisa que me fascinaba, estaba riendo a todas horas contagiándote de felicidad. También tenía sus cosas, era cabezota y con algo de mal genio, son una cierta inseguridad, pero creo que todo aquello era provocado por miedo, miedo que le rompieran de nuevo el corazón, a no alcanzar sus sueños, eso es lo que hasta hoy he creído, y algo que hasta cierto punto entendía.
Uno de nuestros primeros encuentros después de saber de nuestros sentimientos fue algo realmente especial. La vi llegar sonriente como siempre, con ese desparpajo que tenía al andar, algo que me encantaba, ver esa sonrisa acercarse era algo que me llevada a soñar despierto, desprendía alegría y felicidad por donde pasaba. No fundimos en un fuerte abrazo seguido de un largo beso, acariciando sus mejillas y dándole un beso en la frente nos dispusimos a subir al coche, en el trayecto hasta mi casa no parábamos de hablar, conducía y me giraba a mirar su risa, ha ver las carcajadas que soltaba ante cualquier comentario mío, parecíamos dos adolescentes quinceañeros, me hacia sentir lo que hacía mucho que no sentía.
Ya en el salón de mi casa me dirigí hacia ella si dejar de mirarla a los ojos, la mirada nos penetraba hasta llegar al alma, cogiendo sus  manos empecé a besar su cuello a recorrerlo con mis labios, ella me lo ofrecía para que no parara, olía es perfume que aun perdura en mi mente, desabrochaba su camisa de forma lenta y pausada mientras nuestras lenguas se entrelazaban, acariciaba con mis manos su delicada piel recorriendo sus largos brazos, tocaba sus pechos recreándome y sintiendo como su corazón se aceleraba, recorría mi cuello con su lengua de tal forma que erizaba mi piel, parecía un sueño hecho realidad, algo en lo que los dos habíamos soñado. Dejando mi torso al descubierto nos abrazamos sintiendo el calor de nuestros cuerpos, estremeciéndonos y dejándonos llevar por ese momento. La cogí de la mano y la acompañe hasta la habitación tumbándola en la cama, me puse encima de ella mordiendo sus labios, fui bajando con mi lengua hasta rodear su ombligo recreándome ahí mientras desabrochaba sus pantalones, elevó su cintura para que pudiera quitárselos arrastrando mis manos de forma suave sintiendo su piel, primero una pierna y luego la otra, alcancé a elevar sus pies hasta mi boca, pasando mi lengua por su empeine y bajando por sus largas piernas, puse una de mis mejillas encima de su sexo sintiendo su calor mientras con las manos acariciaba su cuerpo. Ya desnudos los dos la levanté de la cama he hice que se sentara encima de mi en un sillón que había cerca de ella, mi polla penetraba en su coño sintiendo cada centímetro de ella mientras se inclinaba hacia atrás, la sujetaba con una mano en su espalda y con la otra acariciando su cuerpo, el deseo se apoderaba de nosotros. Movía sus caderas mientras me agarra por el cuello y si inclinaba hacia mi besándome como pocas veces lo habían hecho, cogiéndola por los muslos con mis manos le levanté sin sacar mi polla de dentro de ella y la tumbé de nuevo en la cama sintiendo cada poro de su piel, mis movimientos encima de ella eran suaves al tiempo que le agarraba con fuerza de las manos haciendo que me sintiera suyo, no era solo placer, eran sentimientos mezclados con el deseos de ser el uno del otro. Sus manos pasaban por mi espalda acariciándola toda ella, clavando sus uñas en ella cuando la penetraba hasta lo más profundo, su agitada  respiración se aceleraba en mi oído al tiempo que yo lo hacía en mis movimiento. Agarrando con fuerza de mi culo y entrelazando sus piernas me empujaba hacia ella, fundiendo nuestros cuerpos y deseando que aquello no acabara nunca notaba con sus movimientos y la fuerza que hacía en mi que iba a correrse, en mi mente estaba acabar con ella sintiendo como nuestros jugos se mezclaban en su interior.
No nos pudimos aguantar más y estallamos reflejando en ese instante todos nuestros sentimientos, haciendo que ese instante fuera algo muy especial, algo que los dos habíamos deseado con ansia, no era solo follar, era sentir, era aplacar aquellos sentimientos que habían estado dormidos durante tanto tiempo, por ese motivo ese encuentro había sido tan especial. Permanecimos abrazados sin decir ni una sola palabra durante un largo instante, nos acariciábamos y besamos sintiendo como nuestros corazones latían acelerados. Aquello había sido un encuentro especial, pasamos una noche inolvidable, era lo que los dos habíamos soñado y deseado.
A la mañana siguiente despertamos abrazados y así permanecimos mientras hablábamos, ella tenía que marchar, sus obligaciones no dejaban tiempo para poder disfrutar de ese día, así que la llevé donde la recogí el día anterior, la despedida fue algo que ninguno de los dos deseaba siendo triste al tiempo que llena de emociones, besos y abrazos, sabíamos que íbamos a estar un tiempo alejados sin podernos ver y eso era lo que realmente nos dolía, ninguno de los dos quería decir adiós. Limpié una lágrima que se derramó por su mejilla y dándole un último beso en su frente le animé a que se fuera, me quedé quieto apoyado en mi coche mientras veía como se alejaba con la cabeza agachada, esa situación me partía en dos, pero es lo que había en ese momento, girándose de nuevo me lanzó un beso al aire y poco a poco la perdí de vista.

Pasaron uno días y continuamos hablando por teléfono era nuestra única forma de comunicarnos, hablábamos sobre vernos, pero el problema era que no sabíamos cuando, era algo que teníamos que aprender a llevar. Esa misma semana sufrí un accidente, bueno mejor dicho me atropellaron, después de hacerme unas pruebas decidieron ingresarme y eso me llevó a estar unos días en el hospital,  en cuanto pude le comuniqué lo que me había ocurrido y entre risas le comentaba que se me habían perdido las neuronas, ya que sufrí un fuerte golpe en la cabeza y quedé inconsciente hasta mi llegada al hospital. Hablando con ella notaba una cierta pena al decirme que no podría venir a verme junto con los deseos que tenía de hacerlo, pero una vez más me sorprendió y me obsequió con un regalo de los que no se olvida.
En el segundo día que permanecí en el hospital por unas pruebas que me iban hacer, me llamo unas cuantas veces y siempre me hacía la misma pregunta, si me iba a quedar solo aquella noche, algo que no entendía al suponer  que no podía venir, contestándole siempre de forma afirmativa. Tras cenar y despedir a mi familia intenté llamarle por teléfono y no había forma de localizarla, estaba apagado o fuera de cobertura, en ese instante te acuerda de las putas coberturas, ya que no era normal que ella tuviera el teléfono apagado, así que viendo la tele me quedé dormido y preocupado por no saber nada.
Tras estar un rato ya dormido, noté como un beso, notaba como me acariciaban y abriendo los ojos vi aquella sonrisa pegada a mi, me incorporé de inmediato y sin dar crédito a lo que veía la abracé y empecé a besarla, había venido a verme, dándome una gran alegría. Me sorprendió verla con un abrigo puesto, aunque en la calle hacía frío, allí en la habitación hacia más calor que otra cosa, le indiqué que se quitara el abrigo y se sentara junto a mi y dando unos pasos atrás empezó a desabrochárselo, me quedé sin pestañear viendo como se quitaba el abrigo y que es lo que guardaba detrás de el. Sabía de mis gustos por lo que habíamos hablado y de cómo me gustaba la lencería, pues bien, abrió su abrigo y me enseñó lo que llevaba puesto, unas medias blancas con su liguero, sin bragas ni tanga y con los pechos al descubierto, parecía un ángel, aunque luego vi que era todo un demonio.
Se puso a mi lado y sin quitarse el abrigo por si entraba alguien metió su mano entre las sábanas y empezó acariciarme,  bajaba su mano por mi torso acariciándome de forma suave hasta llegar a mi polla que se erguía al paso de su mano, por debajo de la sábana saqué mi mano y empecé acariciarla mientras ella se abría de piernas, de esa forma empezamos a masturbarnos el uno al otro, intentaba incorporarme y no dejaba que lo hiciera, su intención era mantenerme en aquella posición, mis dedos se impregnaban de su flujo y su mano aceleraba los movimientos en mi, era una situación un tanto embarazosa por si entraba alguien, así que le propuse ir al baño, sin mediar palabra quitó la sábana y empezó a lamerme, ha introducirse mi polla en su boca, mientras con la otra mana me sujetaba para que no me pudiera levantar, mi excitación crecía y solo deseaba poderme levantar. Tras un momento así se incorporó y fue entonces cuando me dijo de ir al baño, me apresuré hacerlo, moría en deseos de tomarla, sin embargo era ella quién no me dejaba hacer nada, me sentó en un taburete que había en el baño, abriendo sus piernas y cogiendo mi polla empezó a introducirla dentro de ella, no me daba opción hacer nada, solo disfrutar de esa inesperada visita, ella apoyaba sus manos en la pared para poder moverse mejor, mientras yo cogido de sus muslos la acompañaba en cada uno de sus movimientos, bailando como un solo cuerpo sobre aquel taburete, su boca mordía la mía con deseo, las lenguas se entrelazaban sin apenas poder respirar, notaba como palpitaba su coño a la vez que se movía de forma más rápida, hubo un momento en el que el ruido era tal que pensaba que vendría alguien, cosa que ya no me importaba, solo pensaba en el deseo que había en los dos de poder terminar juntos, pero no fue así, fue ella la que se corrió primero y agarrándome fuerte estalló en un hondo gemido, sus movimientos fueron a menos mientras yo empujaba hacia arriba con fuerza, no podía contenerme y dándose cuenta de ello se levantó y se arrodilló delante de mi, cogiendo y masturbándome con una mano succionándome con su boca notaba como iba ha estallar de placer, subía mi semen hacia su boca para llenarla toda, casi quedé inconsciente pero sería de placer. Quede apoyado en la pared mientras ella seguía lamiendo sin dejar una sola gota, en ese momento lo que me pasaba por la cabeza era que aquello no acabara nunca, aquel ángel me había llevado a su infierno.
Cuando terminamos me percaté que había entrado y desnudado en el baño, había entrado de forma sigilosa al igual que lo había hecho en mi vida, aquella noche la pasó conmigo haciéndome compañía, mi niña me dio una sorpresa de las que jamás olvidas.

Al despedirse al día siguiente decidimos vernos con más frecuencia pasará lo que pasará, soy de los que dice que, cuando se quiere se puede y todos alguna vez en la vida podemos alcanzar algún sueño.


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ÉXTASIS, PLACER Y TRABAJO

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Hace unos días conocí a una chica por la red social en la que me muevo, por lo que tengo entendido una gran lectora, después de un rato hablando de los relatos que he escrito coincidíamos en algo, en como la mayoría de historias, novelas o relatos giran en torno a un chico guapo, adinerado y con mucha clase, es un cabrón en la cama y folla muy bien, el sueño de cualquier mujer, lo mismo pasa con la chica de la novela, el sueño de cualquier hombre. No lo critico y lo respeto mucho porque escribir no es nada fácil, ¿pero? ¿los demás no podemos hacerlo igual? ¿No sabemos como tratar a una mujer ?. Lo que trato de explicar es que en mis relatos voy a ser yo en primera persona quién los viva y los escriba, una persona normal, trabajadora en lo que ha tenido, sin un puto euro y al que le gusta tratar a una mujer como se merece. No solo lo saben hacer ese tipo de gente.
Os voy a contar una historia que me pasó cuando después de muchos años trabajando en publicidad y diseño perdí el trabajo y me tuve que poner a trabajar en lo que me salía, en este caso de peón de albañil.
Estaba trabajando para un amigo que era albañil y al quedarme sin trabajo me ofreció ayudarle, no era durante mucho tiempo, pero más valía eso que estar en casa sin hacer nada. Estábamos reformando un chalet de una urbanización cercana a donde vivimos, la dueña estaba de nosotros hasta las narices, bueno igual que cualquiera de vosotras cuando habéis hecho alguna reforma, se pasaba el día detrás de nosotros limpiando y la verdad nosotros llevábamos cierto cachondeo con ello, a veces ensuciábamos a propósito con tal de verla enfadada, igual éramos un poco cabrones, pero esa mujer no entendía que en una reforma se ensucia.
Después de varios días allí vimos que la mujer había contratado a una chica para limpiar, por lo visto ella iba ha estar unos días fuera y no quería dejar que le llenáramos la casa de polvo, parecía una chica algo tímida y cortada, pero con los días cambió su actitud y la verdad era muy simpática y agradable.
Pasaban los días y cogí cierta confianza con ella, entablábamos conversación con facilidad y mi amigo me advertía que no se me ocurriera hacer nada con ella, tampoco es que lo pretendiera, pero soy una persona fácil de palabra y a la que le gusta tener buenas conversaciones, aunque cuando trabajas esta claro que tampoco te puedes extender mucho. Uno de esos días me quedé solo por la tarde para rematar unos apliques que habíamos puesto, no lo había hecho nunca pero ese día decidí ducharme allí, ya que tenía previsto salir a tomar unas cervezas después de trabajar. Durante esa tarde había hablado varias veces con ella, más de lo que había sido habitual. Le comenté que debía de ir al gestor a llevar unos papeles y necesitaba ducharme allí, (le mentí muy piadosamente), no me puso ningún problema. Cuando terminé de trabajar me dispuse a darme una ducha, era primavera pero ese día había hecho mucho calor y estaba bastante pringoso. Recuerdo haber cerrado la puerta del baño pero cuando salí de la ducha la vi entreabierta, me extrañó mucho porque tengo por costumbre cerrarla pero ese día dudé, ya que también soy algo despistado. Vistiéndome pensaba en esa cervecita fresca que tanto me gustaba después de trabajar, pero todo dio un giro cuando salí del baño. El baño estaba situado justo al final de un pasillo y tenía que pasar por todas las habitaciones, cuando andaba por el pasillo me percaté de una especie de suspiros, eso me dejó algo extrañado de saber que era y mirando por las habitaciones mientras pasaba por delante de ellas me detuve sigilosamente en donde salían aquellos suspiros, bueno más bien gemidos, los ojos se me quedaron como platos al ver semejante imagen, la chica estaba tumbada sobre una mesa masturbándose con un vibrador, con sus piernas encima de la mesa, con una mano agarrada al borde de ella , su coño totalmente abierto y sus gemidos sonaban al ritmo que se follaba, me puso a mil viendo todo aquello, me empalmé a los segundos de estar allí mirando, pensaba que mi polla se iba a salir del pantalón con semejante espectáculo, desde donde estaba veía como se penetraba el coño, como se pellizcaba los pezones, retorciéndose sobre la mesa, mi mano bajo hasta mi polla empezando a frotarla, me estaba excitando mucho viéndola, me desabroché el pantalón y me la saqué empezando acariciarla con suavidad, me la cogí apretando y empecé a masturbarme viéndola. Ella se percató de mi presencia, bueno sabía que iba a pasar por allí y la iba a ver, giró su cabeza hacía donde yo estaba y mirándome fijamente a los ojos empezó a relamerse sus labios incitándome a que me acercara,  me quedé quieto jugando con mi polla mientras nos mirábamos, era  mirada de deseo de follarnos, aceleraba sus movimientos con el vibrador y abría cada vez más las piernas mostrándome como brillaba su coño efecto de lo mojado que lo tenía, me acerqué a ella despacio saboreando ese momento, me miraba fijamente con la boca abierta, su lengua llegaba hasta mi punta, la acariciaba haciendo círculos con su lengua, yo alcancé su teta y la apretaba con fuerza mientras ella se estremecía de placer. Cogió mi polla con su mano y empezó a masturbarme mientras la introducía en su boca, su boca caliente junto con el juego de su lengua me llevaban al máximo placer, mientras me la chupaba busqué con mi mano su clítoris acariciándolo y viendo como no paraba de follarse con el vibrador, mi polla entraba y salí de su boca y arrastraba su saliva detrás de ella saliéndose por el lado de ella, de su coño salía el flujo junto a su juguete, mi excitación subía cada vez más y sentía que me iba a correr, aquello me había revolucionado totalmente. Mi polla palpitaba en su boca, me estaba corriendo dentro de de ella, alcancé a cogerla del pelo para que se la tragara toda, apretándola fuerte contra mi, el semen fluía por su boca derramándose por fuera de ella, cogida por su pelo le ayudaba en sus movimientos no dejando ni una sola gota dentro, había llegado a mi éxtasis dentro de su caliente y húmeda boca.
Ella continuaba masturbándose y apartándome de ella me dirigí hasta la otra parte de la mesa, cogí su juguete con una mano y agarrándola busqué su coño con mi lengua lamiendo su duro clítoris, mis movimientos sobre él eran rápidos y seguidos, haciendo que gimiera y acelerara su respiración, mientras comía de ella y con su juguete en mi mano empecé acariciando su culo haciendo que se abriera a su paso, introduciéndolo poco a poco dentro de él, elevaba y abría sus piernas para que entrara mucho mejor, estaba totalmente mojado por su flujo haciendo que se deslizara por dentro de su culo con mucha facilidad, le follaba el culo mientras comía su coño, gemía sin parar alcanzando a oir que no parara, aunque mi intención era que no se corriera aún, pero no sabía si lo podría evitar. Cogí mi polla y empecé a masturbarme con la intención que se me pusiera dura otra vez, quería follarla y sentir su coño, empezaba a ponerse dura de nuevo, ella se movía cada vez más rápido y no pude evitar que se corriera, apretaba fuerte para que no sacara su juguete del culo mientras se corría en mi boca, sus gemidos pasaron a gritos hondos de placer, el vibrador se mantenía dentro no quería que lo sacara de allí. Sin dejar que descansara la cogí de la piernas levantándome he introduje mi polla dentro de ella, estaba totalmente exhausta y llena en sus dos agujeros, la empujaba con fuerza haciendo que se levantara de la mesa en cada movimiento, su mano cogía el juguete para que no se saliera de su culo, solo me pedía que la follara más y más, notaba el juguete en mi polla en cada movimiento que hacía, se agarraba la teta con fuerza y su descontrol era total, esa señorita tímida era una verdadera zorra follando, eso me volvía loco de placer, tocaba su fondo en cada empujón que le daba sobre la mesa con sus piernas abiertas y apoyadas en mi mojándome con su caliente flujo. Después de un momento así llegó a un nuevo orgasmo, sus piernas temblaban sobre mi, yo quería correrme de nuevo, así que dejé caer sus piernas y sacando mi polla empecé a masturbarme con fuerza, quería que sintiera mi leche sobre su coño, ella permanecía inmóvil mientras yo la miraba loco de placer. Notaba como me subía todo y la impregnaba de semen, había explotado otra vez vaciándome sobre ella. Me tumbé encima de ella poniendo mi polla entre sus piernas, nos habíamos quedado exhaustos los dos, mientras pensaba lo bien que había venido darme esa ducha, la cerveza con mis amigos había valido la pena perdérmela, aunque cuando terminamos nos auto invitamos a la salud de la dueña del chalet, ya que tenía alguna guardada en su nevera.
Si mi amigo se hubiera enterado seguro que me habría dicho de todo, así que como siempre, nunca cuanto lo que hago.

Con aquella chica tímida y simpática hubo algo más que aquel precioso polvo, quizá os lo cuente algún día.


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