Alguien entro en mi vida de una
forma algo inverosímil, sin apenas hacer ruido, sin darme cuenta de sus
sentimientos. Aroa marcó un antes y un después en mi vida, era alegre, jovial,
algo insegura y delicada, pero con un gran corazón. Le tenía un gran respeto,
era de las pocas personas que realmente me han marcado, y no para mal, todo lo
contrario. No soy una persona fácil y ella conseguía sacar de mi lo que otras
no lo habían sabido hacer. A pesar de su juventud me demostraba una madurez que
en pocas ocasiones había visto, era la niña de mis sueños, así era como le
llamaba.
Todo empezó a principios del mes
de noviembre de 2004, fue una casualidad, aunque ha veces no si son casualidades lo que nos ocurre o son
cosas del destino. Hablábamos con bastante frecuencia sin ningún otro motivo
que el de una amistad, bueno eso era lo que pensábamos el uno del otro, hasta
que un día por un enfado de ella conmigo nos llevó a descubrir lo que sentíamos
el uno por el otro, sinceramente creo que nos sorprendimos los dos, ese día
comenzó algo, era algo más que lo que había tenido hasta ese instante, abriendo
la coraza que llevaba puesta durante mucho tiempo, algo que escribiría una
nueva etapa en mi vida y que hacía que expresara mis sentimientos, algo que en
muy contadas ocasiones he hecho. Por circunstancias no podíamos vernos mucho,
más bien poco, creo que eso reforzaba más nuestros sentimientos, aunque
hablábamos por teléfono con mucha frecuencia, evidentemente no es lo mismo, soy
de las personas que me gusta mirar a los ojos cuando hablo, eso me dice mucho
de una persona, tenia una mirada tierna a la vez traviesa, transmitía
sinceridad, tenía una amplia sonrisa que
me fascinaba, estaba riendo a todas horas contagiándote de felicidad. También
tenía sus cosas, era cabezota y con algo de mal genio, son una cierta
inseguridad, pero creo que todo aquello era provocado por miedo, miedo que le
rompieran de nuevo el corazón, a no alcanzar sus sueños, eso es lo que hasta
hoy he creído, y algo que hasta cierto punto entendía.
Uno de nuestros primeros
encuentros después de saber de nuestros sentimientos fue algo realmente
especial. La vi llegar sonriente como siempre, con ese desparpajo que tenía al
andar, algo que me encantaba, ver esa sonrisa acercarse era algo que me llevada
a soñar despierto, desprendía alegría y felicidad por donde pasaba. No fundimos
en un fuerte abrazo seguido de un largo beso, acariciando sus mejillas y
dándole un beso en la frente nos dispusimos a subir al coche, en el trayecto
hasta mi casa no parábamos de hablar, conducía y me giraba a mirar su risa, ha
ver las carcajadas que soltaba ante cualquier comentario mío, parecíamos dos
adolescentes quinceañeros, me hacia sentir lo que hacía mucho que no sentía.
Ya en el salón de mi casa me
dirigí hacia ella si dejar de mirarla a los ojos, la mirada nos penetraba hasta
llegar al alma, cogiendo sus manos
empecé a besar su cuello a recorrerlo con mis labios, ella me lo ofrecía para
que no parara, olía es perfume que aun perdura en mi mente, desabrochaba su
camisa de forma lenta y pausada mientras nuestras lenguas se entrelazaban,
acariciaba con mis manos su delicada piel recorriendo sus largos brazos, tocaba
sus pechos recreándome y sintiendo como su corazón se aceleraba, recorría mi
cuello con su lengua de tal forma que erizaba mi piel, parecía un sueño hecho
realidad, algo en lo que los dos habíamos soñado. Dejando mi torso al
descubierto nos abrazamos sintiendo el calor de nuestros cuerpos,
estremeciéndonos y dejándonos llevar por ese momento. La cogí de la mano y la
acompañe hasta la habitación tumbándola en la cama, me puse encima de ella
mordiendo sus labios, fui bajando con mi lengua hasta rodear su ombligo
recreándome ahí mientras desabrochaba sus pantalones, elevó su cintura para que
pudiera quitárselos arrastrando mis manos de forma suave sintiendo su piel,
primero una pierna y luego la otra, alcancé a elevar sus pies hasta mi boca,
pasando mi lengua por su empeine y bajando por sus largas piernas, puse una de
mis mejillas encima de su sexo sintiendo su calor mientras con las manos
acariciaba su cuerpo. Ya desnudos los dos la levanté de la cama he hice que se
sentara encima de mi en un sillón que había cerca de ella, mi polla penetraba
en su coño sintiendo cada centímetro de ella mientras se inclinaba hacia atrás,
la sujetaba con una mano en su espalda y con la otra acariciando su cuerpo, el
deseo se apoderaba de nosotros. Movía sus caderas mientras me agarra por el
cuello y si inclinaba hacia mi besándome como pocas veces lo habían hecho,
cogiéndola por los muslos con mis manos le levanté sin sacar mi polla de dentro
de ella y la tumbé de nuevo en la cama sintiendo cada poro de su piel, mis
movimientos encima de ella eran suaves al tiempo que le agarraba con fuerza de
las manos haciendo que me sintiera suyo, no era solo placer, eran sentimientos
mezclados con el deseos de ser el uno del otro. Sus manos pasaban por mi
espalda acariciándola toda ella, clavando sus uñas en ella cuando la penetraba
hasta lo más profundo, su agitada respiración se aceleraba en mi oído al tiempo
que yo lo hacía en mis movimiento. Agarrando con fuerza de mi culo y
entrelazando sus piernas me empujaba hacia ella, fundiendo nuestros cuerpos y
deseando que aquello no acabara nunca notaba con sus movimientos y la fuerza
que hacía en mi que iba a correrse, en mi mente estaba acabar con ella
sintiendo como nuestros jugos se mezclaban en su interior.
No nos pudimos aguantar más y
estallamos reflejando en ese instante todos nuestros sentimientos, haciendo que
ese instante fuera algo muy especial, algo que los dos habíamos deseado con
ansia, no era solo follar, era sentir, era aplacar aquellos sentimientos que
habían estado dormidos durante tanto tiempo, por ese motivo ese encuentro había
sido tan especial. Permanecimos abrazados sin decir ni una sola palabra durante
un largo instante, nos acariciábamos y besamos sintiendo como nuestros
corazones latían acelerados. Aquello había sido un encuentro especial, pasamos
una noche inolvidable, era lo que los dos habíamos soñado y deseado.
A la mañana siguiente despertamos
abrazados y así permanecimos mientras hablábamos, ella tenía que marchar, sus
obligaciones no dejaban tiempo para poder disfrutar de ese día, así que la
llevé donde la recogí el día anterior, la despedida fue algo que ninguno de los
dos deseaba siendo triste al tiempo que llena de emociones, besos y abrazos,
sabíamos que íbamos a estar un tiempo alejados sin podernos ver y eso era lo
que realmente nos dolía, ninguno de los dos quería decir adiós. Limpié una lágrima
que se derramó por su mejilla y dándole un último beso en su frente le animé a
que se fuera, me quedé quieto apoyado en mi coche mientras veía como se alejaba
con la cabeza agachada, esa situación me partía en dos, pero es lo que había en
ese momento, girándose de nuevo me lanzó un beso al aire y poco a poco la perdí
de vista.
Pasaron uno días y continuamos
hablando por teléfono era nuestra única forma de comunicarnos, hablábamos sobre
vernos, pero el problema era que no sabíamos cuando, era algo que teníamos que
aprender a llevar. Esa misma semana sufrí un accidente, bueno mejor dicho me
atropellaron, después de hacerme unas pruebas decidieron ingresarme y eso me
llevó a estar unos días en el hospital,
en cuanto pude le comuniqué lo que me había ocurrido y entre risas le
comentaba que se me habían perdido las neuronas, ya que sufrí un fuerte golpe
en la cabeza y quedé inconsciente hasta mi llegada al hospital. Hablando con
ella notaba una cierta pena al decirme que no podría venir a verme junto con
los deseos que tenía de hacerlo, pero una vez más me sorprendió y me obsequió
con un regalo de los que no se olvida.
En el segundo día que permanecí
en el hospital por unas pruebas que me iban hacer, me llamo unas cuantas veces
y siempre me hacía la misma pregunta, si me iba a quedar solo aquella noche,
algo que no entendía al suponer que no
podía venir, contestándole siempre de forma afirmativa. Tras cenar y despedir a
mi familia intenté llamarle por teléfono y no había forma de localizarla,
estaba apagado o fuera de cobertura, en ese instante te acuerda de las putas
coberturas, ya que no era normal que ella tuviera el teléfono apagado, así que
viendo la tele me quedé dormido y preocupado por no saber nada.
Tras estar un rato ya dormido,
noté como un beso, notaba como me acariciaban y abriendo los ojos vi aquella
sonrisa pegada a mi, me incorporé de inmediato y sin dar crédito a lo que veía
la abracé y empecé a besarla, había venido a verme, dándome una gran alegría.
Me sorprendió verla con un abrigo puesto, aunque en la calle hacía frío, allí
en la habitación hacia más calor que otra cosa, le indiqué que se quitara el
abrigo y se sentara junto a mi y dando unos pasos atrás empezó a
desabrochárselo, me quedé sin pestañear viendo como se quitaba el abrigo y que
es lo que guardaba detrás de el. Sabía de mis gustos por lo que habíamos
hablado y de cómo me gustaba la lencería, pues bien, abrió su abrigo y me
enseñó lo que llevaba puesto, unas medias blancas con su liguero, sin bragas ni
tanga y con los pechos al descubierto, parecía un ángel, aunque luego vi que
era todo un demonio.
Se puso a mi lado y sin quitarse
el abrigo por si entraba alguien metió su mano entre las sábanas y empezó
acariciarme, bajaba su mano por mi torso
acariciándome de forma suave hasta llegar a mi polla que se erguía al paso de
su mano, por debajo de la sábana saqué mi mano y empecé acariciarla mientras
ella se abría de piernas, de esa forma empezamos a masturbarnos el uno al otro,
intentaba incorporarme y no dejaba que lo hiciera, su intención era mantenerme
en aquella posición, mis dedos se impregnaban de su flujo y su mano aceleraba
los movimientos en mi, era una situación un tanto embarazosa por si entraba
alguien, así que le propuse ir al baño, sin mediar palabra quitó la sábana y
empezó a lamerme, ha introducirse mi polla en su boca, mientras con la otra
mana me sujetaba para que no me pudiera levantar, mi excitación crecía y solo
deseaba poderme levantar. Tras un momento así se incorporó y fue entonces
cuando me dijo de ir al baño, me apresuré hacerlo, moría en deseos de tomarla,
sin embargo era ella quién no me dejaba hacer nada, me sentó en un taburete que
había en el baño, abriendo sus piernas y cogiendo mi polla empezó a
introducirla dentro de ella, no me daba opción hacer nada, solo disfrutar de
esa inesperada visita, ella apoyaba sus manos en la pared para poder moverse
mejor, mientras yo cogido de sus muslos la acompañaba en cada uno de sus
movimientos, bailando como un solo cuerpo sobre aquel taburete, su boca mordía
la mía con deseo, las lenguas se entrelazaban sin apenas poder respirar, notaba
como palpitaba su coño a la vez que se movía de forma más rápida, hubo un
momento en el que el ruido era tal que pensaba que vendría alguien, cosa que ya
no me importaba, solo pensaba en el deseo que había en los dos de poder
terminar juntos, pero no fue así, fue ella la que se corrió primero y agarrándome
fuerte estalló en un hondo gemido, sus movimientos fueron a menos mientras yo
empujaba hacia arriba con fuerza, no podía contenerme y dándose cuenta de ello
se levantó y se arrodilló delante de mi, cogiendo y masturbándome con una mano
succionándome con su boca notaba como iba ha estallar de placer, subía mi semen
hacia su boca para llenarla toda, casi quedé inconsciente pero sería de placer.
Quede apoyado en la pared mientras ella seguía lamiendo sin dejar una sola
gota, en ese momento lo que me pasaba por la cabeza era que aquello no acabara
nunca, aquel ángel me había llevado a su infierno.
Cuando terminamos me percaté que
había entrado y desnudado en el baño, había entrado de forma sigilosa al igual
que lo había hecho en mi vida, aquella noche la pasó conmigo haciéndome
compañía, mi niña me dio una sorpresa de las que jamás olvidas.
Al despedirse al día siguiente
decidimos vernos con más frecuencia pasará lo que pasará, soy de los que dice
que, cuando se quiere se puede y todos alguna vez en la vida podemos alcanzar
algún sueño.
Hace unos días conocí a una chica por la red social en la
que me muevo, por lo que tengo entendido una gran lectora, después de un rato
hablando de los relatos que he escrito coincidíamos en algo, en como la mayoría
de historias, novelas o relatos giran en torno a un chico guapo, adinerado y
con mucha clase, es un cabrón en la cama y folla muy bien, el sueño de
cualquier mujer, lo mismo pasa con la chica de la novela, el sueño de cualquier
hombre. No lo critico y lo respeto mucho porque escribir no es nada fácil,
¿pero? ¿los demás no podemos hacerlo igual? ¿No sabemos como tratar a una mujer
?. Lo que trato de explicar es que en mis relatos voy a ser yo en primera
persona quién los viva y los escriba, una persona normal, trabajadora en lo que
ha tenido, sin un puto euro y al que le gusta tratar a una mujer como se merece.
No solo lo saben hacer ese tipo de gente.
Os voy a contar una historia que me pasó cuando después de
muchos años trabajando en publicidad y diseño perdí el trabajo y me tuve que
poner a trabajar en lo que me salía, en este caso de peón de albañil.
Estaba trabajando para un amigo que era albañil y al
quedarme sin trabajo me ofreció ayudarle, no era durante mucho tiempo, pero más
valía eso que estar en casa sin hacer nada. Estábamos reformando un chalet de
una urbanización cercana a donde vivimos, la dueña estaba de nosotros hasta las
narices, bueno igual que cualquiera de vosotras cuando habéis hecho alguna
reforma, se pasaba el día detrás de nosotros limpiando y la verdad nosotros
llevábamos cierto cachondeo con ello, a veces ensuciábamos a propósito con tal
de verla enfadada, igual éramos un poco cabrones, pero esa mujer no entendía
que en una reforma se ensucia.
Después de varios días allí vimos que la mujer había
contratado a una chica para limpiar, por lo visto ella iba ha estar unos días
fuera y no quería dejar que le llenáramos la casa de polvo, parecía una chica
algo tímida y cortada, pero con los días cambió su actitud y la verdad era muy
simpática y agradable.
Pasaban los días y cogí cierta confianza con ella,
entablábamos conversación con facilidad y mi amigo me advertía que no se me
ocurriera hacer nada con ella, tampoco es que lo pretendiera, pero soy una
persona fácil de palabra y a la que le gusta tener buenas conversaciones, aunque
cuando trabajas esta claro que tampoco te puedes extender mucho. Uno de esos
días me quedé solo por la tarde para rematar unos apliques que habíamos puesto,
no lo había hecho nunca pero ese día decidí ducharme allí, ya que tenía
previsto salir a tomar unas cervezas después de trabajar. Durante esa tarde
había hablado varias veces con ella, más de lo que había sido habitual. Le
comenté que debía de ir al gestor a llevar unos papeles y necesitaba ducharme
allí, (le mentí muy piadosamente), no me puso ningún problema. Cuando terminé
de trabajar me dispuse a darme una ducha, era primavera pero ese día había
hecho mucho calor y estaba bastante pringoso. Recuerdo haber cerrado la puerta
del baño pero cuando salí de la ducha la vi entreabierta, me extrañó mucho porque
tengo por costumbre cerrarla pero ese día dudé, ya que también soy algo
despistado. Vistiéndome pensaba en esa cervecita fresca que tanto me gustaba
después de trabajar, pero todo dio un giro cuando salí del baño. El baño estaba
situado justo al final de un pasillo y tenía que pasar por todas las
habitaciones, cuando andaba por el pasillo me percaté de una especie de
suspiros, eso me dejó algo extrañado de saber que era y mirando por las
habitaciones mientras pasaba por delante de ellas me detuve sigilosamente en
donde salían aquellos suspiros, bueno más bien gemidos, los ojos se me quedaron
como platos al ver semejante imagen, la chica estaba tumbada sobre una mesa
masturbándose con un vibrador, con sus piernas encima de la mesa, con una mano
agarrada al borde de ella , su coño totalmente abierto y sus gemidos sonaban al
ritmo que se follaba, me puso a mil viendo todo aquello, me empalmé a los
segundos de estar allí mirando, pensaba que mi polla se iba a salir del
pantalón con semejante espectáculo, desde donde estaba veía como se penetraba
el coño, como se pellizcaba los pezones, retorciéndose sobre la mesa, mi mano
bajo hasta mi polla empezando a frotarla, me estaba excitando mucho viéndola,
me desabroché el pantalón y me la saqué empezando acariciarla con suavidad, me
la cogí apretando y empecé a masturbarme viéndola. Ella se percató de mi
presencia, bueno sabía que iba a pasar por allí y la iba a ver, giró su cabeza
hacía donde yo estaba y mirándome fijamente a los ojos empezó a relamerse sus
labios incitándome a que me acercara, me
quedé quieto jugando con mi polla mientras nos mirábamos, era mirada de deseo de follarnos, aceleraba sus
movimientos con el vibrador y abría cada vez más las piernas mostrándome como
brillaba su coño efecto de lo mojado que lo tenía, me acerqué a ella despacio
saboreando ese momento, me miraba fijamente con la boca abierta, su lengua
llegaba hasta mi punta, la acariciaba haciendo círculos con su lengua, yo
alcancé su teta y la apretaba con fuerza mientras ella se estremecía de placer.
Cogió mi polla con su mano y empezó a masturbarme mientras la introducía en su
boca, su boca caliente junto con el juego de su lengua me llevaban al máximo
placer, mientras me la chupaba busqué con mi mano su clítoris acariciándolo y
viendo como no paraba de follarse con el vibrador, mi polla entraba y salí de
su boca y arrastraba su saliva detrás de ella saliéndose por el lado de ella,
de su coño salía el flujo junto a su juguete, mi excitación subía cada vez más
y sentía que me iba a correr, aquello me había revolucionado totalmente. Mi
polla palpitaba en su boca, me estaba corriendo dentro de de ella, alcancé a
cogerla del pelo para que se la tragara toda, apretándola fuerte contra mi, el
semen fluía por su boca derramándose por fuera de ella, cogida por su pelo le
ayudaba en sus movimientos no dejando ni una sola gota dentro, había llegado a
mi éxtasis dentro de su caliente y húmeda boca.
Ella continuaba masturbándose y apartándome de ella me
dirigí hasta la otra parte de la mesa, cogí su juguete con una mano y
agarrándola busqué su coño con mi lengua lamiendo su duro clítoris, mis
movimientos sobre él eran rápidos y seguidos, haciendo que gimiera y acelerara
su respiración, mientras comía de ella y con su juguete en mi mano empecé
acariciando su culo haciendo que se abriera a su paso, introduciéndolo poco a
poco dentro de él, elevaba y abría sus piernas para que entrara mucho mejor,
estaba totalmente mojado por su flujo haciendo que se deslizara por dentro de
su culo con mucha facilidad, le follaba el culo mientras comía su coño, gemía
sin parar alcanzando a oir que no parara, aunque mi intención era que no se
corriera aún, pero no sabía si lo podría evitar. Cogí mi polla y empecé a
masturbarme con la intención que se me pusiera dura otra vez, quería follarla y
sentir su coño, empezaba a ponerse dura de nuevo, ella se movía cada vez más
rápido y no pude evitar que se corriera, apretaba fuerte para que no sacara su
juguete del culo mientras se corría en mi boca, sus gemidos pasaron a gritos
hondos de placer, el vibrador se mantenía dentro no quería que lo sacara de
allí. Sin dejar que descansara la cogí de la piernas levantándome he introduje
mi polla dentro de ella, estaba totalmente exhausta y llena en sus dos
agujeros, la empujaba con fuerza haciendo que se levantara de la mesa en cada
movimiento, su mano cogía el juguete para que no se saliera de su culo, solo me
pedía que la follara más y más, notaba el juguete en mi polla en cada
movimiento que hacía, se agarraba la teta con fuerza y su descontrol era total,
esa señorita tímida era una verdadera zorra follando, eso me volvía loco de
placer, tocaba su fondo en cada empujón que le daba sobre la mesa con sus
piernas abiertas y apoyadas en mi mojándome con su caliente flujo. Después de
un momento así llegó a un nuevo orgasmo, sus piernas temblaban sobre mi, yo
quería correrme de nuevo, así que dejé caer sus piernas y sacando mi polla
empecé a masturbarme con fuerza, quería que sintiera mi leche sobre su coño,
ella permanecía inmóvil mientras yo la miraba loco de placer. Notaba como me
subía todo y la impregnaba de semen, había explotado otra vez vaciándome sobre
ella. Me tumbé encima de ella poniendo mi polla entre sus piernas, nos habíamos
quedado exhaustos los dos, mientras pensaba lo bien que había venido darme esa
ducha, la cerveza con mis amigos había valido la pena perdérmela, aunque cuando
terminamos nos auto invitamos a la salud de la dueña del chalet, ya que tenía
alguna guardada en su nevera.
Si mi amigo se hubiera enterado seguro que me habría dicho
de todo, así que como siempre, nunca cuanto lo que hago.
Con aquella chica tímida y simpática hubo algo más que aquel
precioso polvo, quizá os lo cuente algún día.
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