MI FISIOTERAPEUTA

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Después de mi separación y tras unos meses de vida un poco cómoda volví a jugar a futbol, algo que había hecho durante muchos años, la falta de ejercicio y mi cabezonería de empezar fuerte me llevo a una lesión en el muslo izquierdo.
No había forma de poder recuperarme, los fisios no daban en el punto, bueno y mi dejadez sobre ese aspecto. Después de unos meses así, decidí ir a una amiga, la cual conocía desde hacía muchos años, sabía que era buena en esto de los masajes y ahora que escribo esto, creo que desde el primer momento tenía que haber ido a ella.
La llame y me concertó una cita, ya en la consulta le explique el problema que había tenido y como no había forma de haberme solucionado aquello. Hizo que me quitara los pantalones y me tumbara sobre la camilla, empezó con el masaje y las preguntas que me hacía me resultaba un tanto extrañas, preguntándome sobre si había estado con alguien después de separarme, de mi vida sexual y de ciertas cosas que me desconcertaron un poco. Cuando terminó con el masaje mantuvimos una larga charla sobre lo que había sido de nuestras vidas hasta ese momento, hacía mucho que no hablábamos y la verdad fue algo muy agradable.
Al cabo de una semana me llamó por teléfono comentándome que me esperaba para darme un masaje, ya que ese día con la charla no habíamos concretado  nada, la verdad que aquello me sorprendió un poco, le comenté que terminaba tarde de trabajar y sin problema accedió a esperarme a que terminara.
Ya en su casa me recibió con la típica bata blanca, era un día que hacía mucho calor y por lo que vi después era lo único que llevaba puesto. Ese día me dijo que me tumbara en la camilla pero hacía arriba, cosa que no entendí porque el dolor me venia de la parte posterior del muslo, así que sin preguntar nada me quité los pantalones y me tumbé en la camilla, untó mi pierna en aceite y empezó con un masaje en el pié, me gustaba esa sensación y eso hizo que cerrara los ojos mientras me hablaba, iba subiendo con sus manos poco a poco con una sensación muy agradable, la relajación era total, subió hasta la parte superior de mis muslos, metiendo su mano en la ingle, cosa que hizo que me sobresaltara un poco, sus palabras fueron que me quedara quieto y relajado, empezaba a entender que pretendía, pero no imaginaba lo que me iba hacer, empezó ha masajearme los testículos con una mano mientras la otra me la puso en el pecho para que no me levantara, me dijo que no abriera los ojos y así me quedé. Sorprendentemente paró de tocarme y noté como se alejaba mientras me decía que me quitara los slips y me quedara con los ojos cerrados. Tras un par de minutos que se me hicieron eternos permanecí allí tumbado, oí sus pasos hacia mi y no llegaba a entender que estaba haciendo, de repente note como alzaba mi pierna cogida de un tobillo notando como algo pasaba sobre el, abrí los ojos y me incorporé un poco para ver que hacía, mi sorpresa fue cuando vi que me iba atar, intenté apartar la pierna y ella con una sonrisa de cabrona la sujeto diciéndome que de esa no me iba ha escapar, era algo que jamás habían hecho conmigo y después de pensarlo decidí dejarme llevar. Empezó atándome de los tobillos a las patas de la camilla, pasando la cuerda por ellos de forma que las piernas quedaran separadas y dejando caer el otro extremo de la cuerda para atarla a las patas, estaba tumbado y algo nervioso mirando el techo, me gustaba pero al mismo tiempo me desconcertaba un poco, cuando terminó me cogió los brazos y los puso al lado de mi cuerpo en posición firme, hizo lo mismo con mis muñecas quedando atabas y sujetas a unos estribos que había en la camilla, mis manos y piernas quedaron totalmente inmovilizadas, ladeando mi cabeza llegué a ver como se quitaba la bata y quedaba totalmente desnuda, mi polla estaba erecta y dura, era algo que no podía evitar, a continuación vi que cogió una cinta y levantándome la cabeza cubrió mis ojos, quedando a expensas de ella y de lo que quisiera hacer, iba a sentir lo que en más de una ocasión había hecho yo. Empezó a besarme y con sus manos a recorrer mi torso de forma muy suave, los sentidos se me dispararon erizando mi piel, estaba expectante por cada uno de sus movimientos he imaginando que me iba hacer, puso una de sus pezones en mis labios sin dejar que llegara alcanzarlo para morderlo, su mano alcanzaba mi erecta polla, acariciando mis testículos y subiendo hacia ella, mi sensación era como si flotara en el aire, empecé a morder sus pezones, los iba intercambiando para que pudiera hacerlo, sentía como apretaba y crecía su excitación, por el ritmo de masturbación que me imprimía, se levantó y dejó de tocarme, sentía una mezcla de excitación y curiosidad de saber que iba hacer, noté como se apoyaba en la camilla y subía en ella, puso sus piernas una a cada lado de mi cara, acariciando con ellas mis mejillas, acercaba su coño para que lo percibiera y se elevaba para que cuando sacara mi lengua no pudiera alcanzarlo, mi excitación subía por momentos, quería comer ese coño, me lo acercaba de forma que mi lengua alcanzara su clítoris, solo me dejaba comerlo un instante y se levantaba, su juego había hecho un efecto indescriptible sobre mi, finalmente puso su coño en mi boca, estaba totalmente mojado emanando ese particular olor a sexo, empecé a comerlo como yo quería mientras ella apoyaba sus manos en mi pecho acariciando mis pezones, poco a poco notaba como ella se reclinaba y cogía mi polla con sus dos manos empezando a masturbarme, tiraba saliva sobre la punta y hacía que se deslizaran sobre ella, el placer que sentía y mi imaginación me llevaban a ver como lo hacía. Sus movimientos de cadera aumentaban haciendo que su coño se deslizara sobre mi boca, con mi lengua buscaba su clítoris llegando a mordisquearlo, empezaba a oir sus gemidos pero fue solo un instante, ya que terminó por tragarse mi polla hasta la garganta, notaba como aceleraba sus movimientos al ritmo que me la chupaba, mis manos atadas agarraba el borde de la camilla con fuerza, me sentía indefenso a la vez que desatado, de su coño salía cada vez más flujo, y yo elevaba mi cintura para sentirla mas fuerte en su boca, no sabía si me iba a poder contener, estaba tan excitado que deseaba correme en su boca, notaba como me iba subiendo y algo debió percibir ella que saco mi polla de su boca, eso hizo que no me pudiera correr, me había hecho justo lo que en más de una ocasión había hecho yo con alguna de mis parejas de juego, así es como llegué ha entender que se sentía. Apoyando sus manos en mi pecho bajo de la camilla y se puso a un lado empezando acariciar de nuevo los testículos, sus manos ardían y yo inmóvil y sin poder mover, algo a lo que jamás me había visto expuesto. Sus manos se apoyaron a cada lado de la camilla y notaba como se elevaba para sentarse encima de mi, empezó a comerme la boca mientras restregaba su coño caliente y húmedo sobre mi polla no dejando que entrara dentro, me tenía totalmente a su merced, no sabía si era placer o sufrimiento lo que yo sentía de verme así dominado, cogió mi erecta y dura polla con la mano masturbándola e introduciéndola poco a poco en su coño, de forma suave haciéndome sentir cada centímetro de su coño que ardía como el fuego, cuando estaba toda dentro de ella inclinó su cuerpo hacía atrás apoyando sus manos sobre mis piernas, empezó moviéndose con suavidad haciendo que sintiera cada movimiento suyo y como palpitaba su coño, ahora si podía oír su respiración agitada mezclada con sus gemidos, mis manos se agarraban cada vez con más fuerza sobre los bordes de la camilla llegando arañar la tela de esta. Se incorporó sobre mi cogiendo mi cabeza con sus manos, acelerando sus movimientos me comía la boca, la apartaba solo para morderme el cuello, me estaba llevando a lo máximo, no se ni como describir lo que sentía, sus caderas imprimían un ritmo cada vez más elevado, su respiración y sus gemidos en mi oído, me estaba volviendo loco de placer, mi amiga de toda la vida fallándome sin compasión, el flujo de su coño descendía sobre mis testículos, notaba como iba a estallar con sus movimientos su respiración y sus gemidos cada vez más acelerados, sus piernas se apretaron contra mi con fuerza, ya no me podía contener más y el que estallé fui yo, ella lo percibió rápidamente incrementando su ritmo mientras mi polla palpitaba dentro de ella, cogiendo mi cabeza con fuerza y tumbándose completamente sobre mi estalló con un largo y profundo gemido, su flujo y mi leche salían de su cuerpo, había estallado todo el fuego que tenía dentro de ella, elevándome al máximo placer. Se quedo quieta durante unos pocos minutos, solo podía oír su agitada respiración, yo me sentía flotando como una pluma con ella encima de mi.
Desatándome de la camilla y de forma muy irónica me dijo que no siempre son los hombres los que follan a una mujer, queriéndome dar a entender que era ella quien había decidido follarme, y eso fue lo que hizo conmigo. Después de aquello si que me terminó de dar el masaje por el cual había ido, por mi mente pasaba no curarme nunca de aquella lesión. Debía volver otro día, pero no tenía muy claro si hacerlo o no, ya que lo único que quería era conservar esa amistad de toda la vida.

Creo que todos los hombres por dominantes que sean deberían dejarse llevar alguna vez y experimentar el placer de los sentidos.



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