VENECIA

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Tras un largo período de reflexión decidí hacer un viaje solo, quería visitar Italia y más concretamente Venecia, era algo que me apasionaba y que hacía tiempo que me rondaba por la mente, creo que no pude elegir mejor época que la de los Carnavales, había visto fotos de los trajes y mascaras que llevaban y me ilusionaba la idea de poder ponerme uno de esos algún día. Mi próximo destino Venecia.
Lo único que me acojonaba un poco era el viajar solo en avión, no me llevo muy bien con las alturas, pero ese obstáculo era algo que tenía que superar, así que ya dentro del avión cerré los ojos y me elevé con mi fantasía.
Llegué al aeropuerto de Venecia o también llamado Aeropuerto de Marco Polo, un tanto agobiado por el viaje, después de la facturación me dirigí a coger un taxi que me llevaría hasta la ciudad. Pasando por el puente de La libertad, es uno de los que se accede a Venecia, ya se respiraba ese ambiente a fiesta, una fiesta un tanto peculiar, ya que no tiene nada que ver con nuestros carnavales, parecía que estaba en los siglos XVII – XVII.
Me alojaba en el Distrito de San Polo en el centro de Venecia,  en un hotel que estaba situado a escasos minutos de la Piazza de San Marcos y de Rialto, un hotel para soñar, Il Nido di Giulietta e Romeo, construido con la tradicional arquitectura veneciana, donde abundan los pozos, mosaicos, frescos y columnas, unidas a modernas y originales expresiones en cuanto a diseño, creo que no pude elegir mejor sitio para hospedarme.
No menos sorprendido me quedé cuando vi la habitación donde me iba a alojar, con vistas a las estrechas calles del centro de la ciudad. Era una habitación espaciosa de un color verde claro, tenía un gran fresco pintado en el techo, un estilo similar al de Miguel Ángel, con una gran lámpara colgada de pedrería, un jacuzzi situado detrás de una gran cama que tenía enfrente un espejo que a la vez hacía de armario, era realmente espectacular.
Desde mi balcón veía como la gente desfilaba disfrazada, con esos trajes y máscaras que había visto antes en foto, el colorido de ellos llenaba sus estrechas calles, haciendo participe a quien en ellas estaba, trasladándote a la época dorada de Venecia. Viendo aquello pensé en alquilarme uno ya que aquella noche había una fiesta en el hotel, sin pensarlo más bajé a recepción y pregunté donde podía adquirir uno, el recepcionista me hizo un plano de donde los alquilaban, en lugar estaba situado a la otra punta de la Plaza de San Marcos. Sin más tiempo que perder y ya debido a lo tarde que se estaba haciendo me dirigí a ese lugar, me fascinaba la idea y más aun me fascinó lo que vi en  aquel sitio, los trajes aquellos eran realmente increíbles y te trasladaban por completo a la época.
Después de cenar me dirigí a la habitación ansioso de ponerme aquel traje, el pantalón era negro, llegando hasta unos centímetros más debajo de la rodilla ajustado y marcando ligeramente la silueta de mis piernas y mi paquete, la camisa blanca son chorreras de encaje al igual que los puños de ella, llevaba también una chaqueta negra por debajo de la cintura remarcada por unos botones dorados y un bordado que recorría la parte delantera de ella, todo ello cubierto por una capa negra y su correspondiente mascara blanca, me sentía realmente diferente y nervioso, así me dirigía al baile.
Después de un rato en el baile y de haber tomado alguna copa me sentía a gusto detrás de aquella máscara que solo cubría la parte superior de mi cara, vi que se acercaba una chica que por los rasgos de la parte de su cara que podía ver parecía joven, aquella era una situación que me gustaba no podías ver las caras, pero si las miradas, y en esa chica vi una mirada provocadora, mientras se acercaba distinguía a ver como bajaba su mirada repasando mi cuerpo, al pasar junto a mi con su mano rozó mi polla y se giró riendo de forma provocadora, eso me aceleró al instante y me dio pie a seguirla, cogiéndole la mano la incité a tomar una copa, cosa que accedió al instante. Tras unos largos minutos de charla,( bueno ella en italiano y yo en español a veces no hace falta saber idiomas para saber lo que se quiere), me quedé mirando su cuello, lo apetecible que lo tenía ansiando morderlo, me estaba poniendo mucho aquella situación. En uno de los bailes la cogí por detrás y sin pensarlo mordí aquel cuello tan apetecible, al hacerlo empujó con su culo apretando fuerte sobre mi y ofreciendo su boca para que se la comiera cogiendo mis brazos para rodearla apretando sus tetas, nuestras lenguas se entrelazaban con deseo y mi polla crecía por momentos, necesitaba salir de aquel tumulto de gente era una oportunidad que no quería perder.
Tras salir de aquella sala con la chica cogida de la mano empecé abrir puertas de la parte baja del hotel, al final del pasillo había una que daba como a una bodega antigua, con una luz muy tenue que llegaba a ver la parte más apartada de aquel lugar donde nos dirigimos sin esperar. La arrinconé contra la pared comiendo su boca y su cuello e intentado levantar su vestido, era largo y pesado, en ese instante alcé la vista y pude distinguir una argolla clavada en la pared a no más de dos metros de altura, me quité de inmediato el cinturón que llevaba y alzando sus brazos de forma muy sutil y suave la até a esa argolla entre la excitación de ambos. Cuando la tuve atada y sin dejar de besarla empecé a desabrochar la parte baja de su vestido que iba unido a lo que parecía un corsé por la cintura, ahí se quedó ante mi con sus medias blancas cogidas con un liguero del mismo color, poco a poco le bajaba el tanga mientras recorría con mi lengua la parte exterior de su coño, apoyándola sobre la pared y alzando una de sus piernas alrededor de mi cuello empecé a buscar su clítoris con mi lengua, ella intentaba abrirse cada vez más para que tuviera fácil mi acceso, con una mano sujeta en su culo y apretando fuerte hacia mi succionaba de el haciendo que se estremeciera cada vez que lo hacía, humedecí uno de mis dedos introduciéndolo en su coño, cosa que no fue difícil ya que chorreaba sobre mi lengua, apretándola fuerte sobre mi empecé acariciar su culo con mi dedo húmedo intentando introducirlo en el, oía sus gemidos cada vez que lo hacía, estremecía su cuerpo mientras no paraba de comer su coño, eso le estaba gustando mucho, su jugo se derramaba entre mis labios llegando hasta mi barbilla, eso me excitaba cada vez más, moviendo mi cabeza de forma rápida, notaba su palpitación en mi boca y apretaba cada vez más fuerte sobre mi no dejándome apenas espacio para respirar, su culo apretaba mi dedo cada vez que lo introducía en el, entre mis pantalones notaba como mi polla palpitaba, sus gemidos llegaban hasta lo más hondo de mi, me volvía loco comiendo aquel coño tan delicioso. Alcance a desatar mi cinturón de la argolla dejando sus manos atadas e incitándola a arrodillarse, quería follarle la boca y sentir su lengua acariciando mi polla, empecé a rozarla sobre su boca mientras me miraba tras la mascara, veía en sus ojos reflejado el deseo, poco a poco la introducía en ella, sintiendo cada centímetro de su húmeda y caliente boca, su mirada no la apartaba de la mía provocandome más excitación si cabe, mi polla de deslizaba en su interior y su saliva salía de ella al ritmo que yo me movía, una lubricación perfecta, terminé desatándola por completo con mi única intención que se masturbara mientras me la comía, ver a una mujer así es algo que me vuelve loco, su lengua recorría mi polla dentro de su boca y ella aceleraba sus movimiento masturbándose, aquel frío habitáculo se había convertido en un horno donde dos desconocidos eran llevados a la lujuria, con su otra mano me acariciaba los testículos húmedos por su saliva, su mirada me pedía que la follara, no despego sus ojos de los míos ni un solo instante, sacaba mi polla de su boca para respirar jadeando al son que sus dedos entraban en su coño. Alcancé un taburete que estaba a nuestro lado y ayudándola a levantarse la senté en el abriéndola por completo, cogí mi polla con una mano y empecé a restregarla por los labios de su coño, la deslizaba de arriba abajo sintiendo todo su calor y su flujo, mientras ella me agarraba del cuello comiéndome la boca. Agarró con fuerza mi culo con las dos manos empujándome hacía ella introduciendo mi polla  hasta el final de un golpe seco, sonó un profundo gemido en el eco de aquella habitación, nos quedamos quietos por un instante disfrutando de aquella penetración, de forma lenta y suave empecé a deslizar mi polla por su ardiente interior, ella me iba marcando los movimientos mientras notaba su agitada respiración en mi oído, agarrándola de su culo con fuerza la empujaba sobre mientras ella rodeaba mi cuerpo con sus piernas y las entrelazaba, nos movíamos como un solo ser sin sacar mi polla de ella y moviendo mi cintura en forma circular, notaba como de su coño salía cada vez mas flujo su cuerpo estaba a punto de estallar, sus uñas se clavaban en mi culo empujando fuerte hacía ella y sus jadeos eran más acelerados, llegaba al orgasmo susurrándome unas palabras que no alcancé a entender, quité el taburete de forma rápida y dándole la vuelta la empujé contra la pared inclinando su cuerpo empecé a penetrar su culo, mi polla chorreante y húmeda por su flujo entraba con cierta facilidad, con mi antebrazo apoyado sobre su espalda alcancé a agarrarla del pelo empujando con fuerza y elevándola en cada movimiento, mientras le susurraba al oído que era mi puta, con la otra mano apretaba su clítoris y con mis dedos lo movía de forma circular, ya no eran gemidos eran gritos lo que sonaba en aquella habitación, apretaba su culo sintiendo mi polla dentro de el, mi excitación había llagado al límite  haciendo que me corriera y derramara mi semen por su espalda, me había quedado exhausto apoyándome sobre ella y abrazándola.
Aquella noche terminó de la manera más insospechada  para mi, el primer día en Venecia había sido realmente espectacular. Nunca llegué a ver el rostro de aquella chica, pero lo que jamás olvidaría serian sus ojos y su mirada.


Mi pregunta era si los días que me quedaban de estar allí serian la mitad de intensos que el primero…. 



Tras aquella intensa noche, llegué a la habitación con ganas de darme una ducha y descansar, no podía quitarme de la cabeza aquella mirada provocadora, la sensualidad de aquellos ojos que deslumbraban sobre esa mascara. Su perfume me había impregnado recordando mas si cabe aquellos momentos, el olor a sexo que había dejado en mis dedos me llevaba al rincón del pequeño habitáculo. Mientras me enjabonaba me acariciaba recordando cada momento vivido allí, caí rendido en la cama y al encanto de aquella joven.
A la mañana siguiente desperté temprano, el cambio de cama no me había dejado descansar mucho, necesitaba de manera urgente un buen café, tenía un leve dolor de cabeza y necesitaba una buena dosis de cafeína.
Tras bajar al restaurante me apresuré a pedir un café, estaba sentado junto a una gran ventana que daba a una de esas estrechas calles, el ambiente de fiesta y disfraces continuaba, me resultaba extraño el estar ojeando el teléfono y con solo alzar la mirada parecía que te trasladaras a otra época, ( por lo que me contaron, la gente que vivía en Venecia en su gran mayoría se hacían sus propios trajes en pequeños talleres, es algo parecido como en España las peñas o algo así ). Sin darme cuanta terminé el café mientras contestaba a algunos mensajes del teléfono, me apresuré a pedir otro ya que con uno solo me había quedado corto, sentado y sin dejar de mirar por la ventana llegó hasta mi algo que me sobresaltó, aquel olor a perfume con el que me había acostado viniendo a mi mente todo lo acontecido la noche anterior, me di la vuelta y tras de mi había una chica sentada de espaldas, me puse algo nervioso porque no alcanzaba a ver lo único que recordaba de ella, sus ojos, su mirada. Mi inquietud y curiosidad por ver si era o no subía por momentos, tenía que ver de alguna forma si era ella o no, quería poner rostro aquella mirada. Tras varios minutos pensando como podía hacerlo me levante y me dirigí al baño, solo con la intención de al regresar a la mesa, ver si podía descubrir quien era, en el baño solo hice que lavarme las manos y respirando de forma profunda me dirigí a la puerta con la única intención de clavar los ojos en aquella chica.
Abriendo la puerta de forma decidida clave la mirada allí donde supuestamente estaba, llevándome una muy mala sorpresa, no estaba en ese lugar, me quedé inmóvil sin saber que hacer moviendo la cabeza de un lado a otro y registrando cada rincón del restaurante. Tras unos largos segundos quieto y sin saber que hacer, me dirigí apresurado a la salida del restaurante, llegué hasta la salida del hotel miré a un lado y a otro de esa estrecha calle llena de gente, la había perdido, me quedé decepcionado al no poder comprobar si era ella o no. Volví cabizbajo   al restaurante donde me había dejado el café, cuando alcé la vista ya dentro mi sorpresa fue verla sentada en el mismo sitio donde estaba, no podía dar crédito, sin dejar de mirarla me dirigí a la mesa donde estaba anteriormente sentado, cuando estaba a unos metros de ella alzó su cabeza y clavé mis ojos en los suyos, era ella, eran esos ojos que deslumbraban detrás de esa mascara, nos quedamos mirando un instante y volví a ver esa sonrisa provocativa reflejada en su rostro.
Me invitó a sentarme con un gesto que hizo con su mano, estaba algo nervioso y desconcertado, preguntándome donde se había metido. Conversamos durante un buen rato con gestos y vocalizando despacio, llegábamos a entendernos, ella era de Nápoles y era la primera vez que había estado en Venecia al igual que yo.
La invité a dar un paseo, su perfume me recordaba lo de la noche anterior al tiempo que me excitaba. Caminábamos por el centro de Venecia y por sus estrechas calles viendo el ambiente que en ellas se respiraba hasta llegar a unos de sus canales, le indiqué si quería dar un paseo en góndola, aceptando asintiendo la cabeza y con esa sonrisa rebelde y provocativa. Ella se sentó delante del gondolero y yo lo hice enfrente de ella, conversábamos mientras admiraba aquel mágico lugar. Una llamada a mi teléfono interrumpió aquella conversación reclinándome sobre el respaldo del asiento, ella hizo lo mismo, pero cual fue mi sorpresa cunado vi que se levantaba levemente la falda que llevaba y abría sus piernas mientras no apartaba sus ojos de los míos, fue inevitable por mi parte no dirigir la mirada a su entrepierna alcanzando a ver sus bragas mientras movía una de sus piernas, no atendía a lo que me decían por teléfono, su provocación me excitaba de tal forma que notaba como se me iba poniendo dura, algo que en la posición que estaba sentado ella podía ver perfectamente sonriendo a la vez que clavaba su mirada en mi. Alargó su pierna acariciando con el pie la mía provocando que mi corazón se acelerara cada vez más, mi excitación crecía por momentos, por mi mente pasaba meter la cabeza entre sus piernas y comer todo aquello que me mostraba tan sutilmente. Aquel paseo se hacía interminable para mi, solo deseaba poder parar en algún sitio y poder comprobar lo mojada que estaba, cosa que en ese sitio me resultaba algo difícil y eso creo que era lo que a ella le gustaba. Nos detuvimos en el mismo lugar donde habíamos partido y cogiendo su mano me apresuré a bajarnos de la góndola, mi intento fue dirigirme al hotel apresuradamente, pero ella me paró a la entrada de una cafetería invitándome a entrar en ella, me quedé algo sorprendido pero tampoco podía insistirle para marchar al hotel. Ya dentro de la cafetería nos sentamos en una mesa justo al lado de la entrada a los baños, estaba muy concurrida por el ambiente de fiesta que había en aquellas calles, tras pedirnos una cerveza se sentó a mi lado susurrándome al oído si me había gustado aquella situación mientras me acariciaba con sus labios, aquella situación me desconcertaba un poco, no alcanzaba a saber de sus intenciones y eso era algo que me ponía nervioso, cogiendo mi mano me la llevo hasta su muslo subiéndola hasta alcanzar a tocar su coño, no sabía como reaccionar ante aquella provocación, sin mediar palabra se levanto bruscamente y me hizo un gesto con la cabeza al tiempo que me guiñó su ojo dirigiéndose al baño, me levante y la seguí hasta su interior, cerrando la puerta y apoyándome sobre ella se abalanzó sobre mi alcanzando a cogerme la polla con su mano y comiéndome la boca, me excitó de tal forma que la lancé contra el lavabo, cogiéndola por detrás aparte su largo cabello y empecé a morder su cuello mientras con mi mano levantaba su falda y metía mi mano entre sus bragas, estaba totalmente mojada, introduje mis dedos en su coño acariciando al mismo tiempo su clítoris, estaba totalmente excitado, con la otra mano apretaba sus pechos mientra la empujaba fuerte hacía el lavabo.
Sin ningún motivo aparente me aparto de ella y sonriendo salió del baño dejándome totalmente sin saber que hacer, me quedé apoyado frente al espejo sin poder alcanzar a saber lo que había ocurrido. Cuando me decidí a salir del baño mi sorpresa fue mayor cuando vi que había desaparecido, sentía rabia por lo que me había hecho, no llegué a terminarme la cerveza y con un enorme cabreo me dirigí hacia el hotel.

Cuando llegué al hotel solo pensaba en la putada que me había hecho, no me podía imaginar nunca que iba hacerme algo así, dejarme de esa forma había sido humillante para mi. Decidí comer en el restaurante del hotel para más tarde subir a la habitación para descansar un poco, cuando pasé por recepción el recepcionista me llamó tenía algo en la mano que no alcanzaba a ver desde donde estaba, cuando llegué al mostrador me entregó una nota y una tarjeta de una habitación, me quedé sorprendido cuando me dio aquellas dos cosas. En la nota ponía “Aspetto in camera mia” (Te espero en mi habitación), no alcanzaba a comprender aquello, me quedé durante unos segundos mirando la nota y me dirigí a la calle a fumar un cigarro. Allí en la puerta y con la mirada perdida le daba vueltas por subir a su habitación o no hacerlo, aunque no soy una persona rencorosa fue una situación que me jodio mucho, tras unos minutos en la calle fumando tiré el cigarro y con un arrebato me dirigí hacia el ascensor, pulse para subir a la segunda planta que era donde se hospedaba ella, mi semblante era serio a la vez que por mi cabeza pasaba lo que la haría en ese mismo momento, tras parar el ascensor me dirigí por aquel largo pasillo a su habitación deteniéndome unos segundos en la puerta mirando la nota y la llave, estaba indeciso porque no resistía lo que me había hecho, introduje la llave lentamente y procedí abrir la puerta, cerrando la puerta me quedé inmóvil en la misma, ella estaba dentro del jacuzzi, se quedó mirándome fijamente a los ojos, hipnotizándome con su mirada, en ese instante empezó a sonar una canción de Lara Fabian que nunca olvidaré, una opera adaptada Adagio. Ella salía lentamente al son de esa canción sin quitar los ojos de los míos, sus pasos hacía mi eran lentos y seguros, estaba totalmente rendido a ella borrando de mi cabeza lo que anteriormente había sucedido, aquello parecía un sueño, su cuerpo totalmente desnudo dirigiéndose hacía mi y aquella música de fondo, sin mediar palabra empezó a desnudarme lentamente, como si aquello formara parte de una coreografía. Cuando quedé totalmente desnudo empezó a besarme con la misma lentitud que había hecho lo anterior, agarrándome por los brazos para que no los moviera empezó a bajar lentamente recorriendo con su lengua mi cuerpo, a la vez que se iba agachando sus manos recorrían mi cuello y mi pecho, hasta que alcanzó con su boca mi polla, pasaba su lengua lentamente desde el inicio hasta la punta de ella recreándose ahí. Alcanzó a cogerla con sus manos llevándola nuevamente hacía su boca, mi cuerpo se estremecía en cada movimiento que hacía con su boca. La cogí del pelo con una mano y de la barbilla con la otra he hice que se incorporara, me quedé mirándola fijamente a los ojos y poniendo las manos en sus hombros le dí la vuelta acompañándola hacia el borde del jacuzzi donde hice que se sentara, cogí su pierna y la elevé empezando acariciar su empeine forma suave subiendo con mi lengua y recorriendo su pierna hasta alcanzar ponerla encima de mi hombro, mi lengua recorría su ingle hasta poder llegar a su coño donde empecé acariciar su clítoris, lo tenía húmedo y duro, se notaba lo excitaba que estaba, percibía sus palpitos cuando introducía mi lengua, su respiración se aceleraba mientras cogía con su mano mi cabeza apretando fuerte sobre ella, con mi lengua aceleraba mis movimientos al tiempo que podía oír sus gemidos, estremecía su cuerpo y lo movía al tiempo que mi lengua no paraba, cada vez me apretaba más fuerte sobre ella mientras la penetraba con mi lengua alcanzando su punto más débil, cuando lo rozaba me apretaba con sus piernas y ahí me quedé con el único propósito que se corriera, su respiración entremezclada con sus gemidos se aceleraba, no me dejaba apartar la lengua de donde la tenía provocándole movimientos más rápidos. Sus piernas se abrían cada vez más y podía percibir que no tardaría mucho en explotar, su flujo entremezclado con mi saliva se derramaba por mi boca, se reclino un poco más y subió su otra pierna sobre mi hombro sujetándome con fuerza, sentía como explotaba su coño con eso largos gemidos mientras no paraba de mover mi lengua, no podía aguantar más e intentaba retirarme de ella no dejando yo que lo hiciera, eran ya gritos mas que gemidos lo que salían de su boca. Noté como se iba relajando poco a poco y así fue cuando empecé a retirarme de ella dejándola apoyada donde estaba con el cuerpo ligeramente reclinado y con su cabeza hacía atrás, oía como suspiraba y su cuerpo se relajaba cada vez más hasta el punto de quedarse inmóvil con los ojos cerrados. Me incorporé y me quedé de pie mirándola e introduciendo mi dedo en su boca para que lo chupara, cuando lo hizo recorrí con el su cuello y sus pechos, acariciando sus pezones y bajando lentamente por su cuerpo llegué alcanzar su coño donde lo introduje muy lentamente provocando que cerrara sus piernas de forma rápida.
En ese instante alcé la vista y vi a una parte del jacuzzi una cubitera con una botella de champagne junto con dos copas al lado, me acerca hasta allí mientras ella permanecía quieta y pude descubrir el buen gusto que tenía era una botella de Moët & Chandon, levantando la botella procedí abrirla y en ese instante al oír el descorche ella se dio la vuelta y vino hasta donde yo estaba. Esa sonrisa provocadora no desaparecía de su rostro, invitándome a beber de su copa se introdujo en el jacuzzi sentándose en el borde junto a la cubitera, extendiendo su mano me invito a sentarme junto a ella y le ofrecí su copa. Sentado junto a ella y con un sorbo de champange en mi boca me acerqué a besarla para que bebiera de mi, cogiendo su copa con una mano me hizo levantarme y poner enfrente de ella, sin pensárselo dos veces introdujo mi polla en su copa chupándola cuando la sacaba de allí recorriendo con su lengua toda ella, la cogía fuerte con su mano mientras succionaba hasta la última gota. La levante de donde estaba sentada y le di la vuelta, abrazándola le incliné hacia delante con mi polla entre sus piernas, tocaba sus labios con suaves movimientos alcanzando a sentir el calor que emanaba, la introducía lentamente sintiendo como entraba mientras mis abrazos apretaban sus pechos y mordía su cuello, ella apretaba con fuerza contra mi sin dejar que nos despegáramos, hice que se reclinara mas y apoyara sus manos junto a la cubitera. Permanecí allí de pie sin sacarla de su interior cogiéndola de su cintura y apretando con fuerza, mi excitación crecía mientras sentía su coño palpitando, sintiendo como se deslizaba por su interior lubricando cada vez más, nuestros cuerpos bailaban al son de la música de fondo entre gemidos de placer y deseo moviéndonos más rápido llegando al éxtasis de la lujuria. Nuestros flujos fluían juntos mientras nos quedamos los dos quietos respirando aceleradamente, la incorporé y fundimos nuestros cuerpos en un abrazo. Aquella tarde fue lo mejor de ese viaje, nos bebimos la botella entera aunque en alguna ocasión se derramara por nuestros cuerpos para beber de ellos, follamos de todas las formas posibles quedando totalmente exhaustos.
Aquella tarde terminó y despidiéndome salí de la habitación, pensaba que nos íbamos a ver en el restaurante a la hora de cenar y no fue así, no es que no la viera a la hora de cenar, no la vi nunca más ni volví a saber de ella, en mi recuerdo quedan los dos días que pasé en ese viaje, a veces pongo la canción y viene a mi mente la imagen de cómo salía del jacuzzi y venía hacia mi con sus ojos clavados en los míos, podría ver miles de miradas y estoy seguro que la descubriría entre todas ella.
En los dos días que permanecí en Venecia paseaba por sus estrechas calles y canales recordando aquellos momentos vividos.
Así cierro con el recuerdo de sus ojos y escuchando aquella canción mí viaje a Venecia.

Espero poder volver otra vez.


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MI NIÑA

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PENSANDO EN TI

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EN MI SOLEDAD

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En mi soledad caminas a mi lado, 
en mi soledad escribo mis sentimientos, emociones, recuerdos, 
 acompañado de mi música, 
 de todos lo que me rodean, 
 pero en mi soledad. 

 Hoy es un día que me siento solo, 
 rodeado de tanta gente, pero solo, 
 hundido en mis pensamientos, recuerdos, reflexiones, 
 pero solo. 

 Camino junto a ti cada día con la mirada perdida en el inmenso océano de la soledad, 
 camino desafiante ante todos los obstáculos, 
intento ayudar, aconsejar, animar, reír, desde mi soledad. 

 Desde ese abismo que no llega a su fin, 
 te percibo, te siento, te recuerdo, te imagino, 
 te quiero, te amo, desde mi profunda soledad. 

 Veo tus ojos, tu sonrisa, 
 tu silueta en esa despedida, ese hasta pronto, 
te veo desde mi soledad. 

 No son lágrimas lo que derramo, 
es agua salada de ese mar de dudas, 
derramadas en este rincón donde escribo desde mi soledad. 

 En mi interior, en mi mente, en mi alma 
 hoy se reflejan esos sentimientos perdidos, 
perdidos en lo más profundo de mi, 
inmersos en mi oscura soledad. 

 No espero compasión ni palabras de ánimo, 
mi felicidad es veros, sentiros, aconsejaros, 
desde este rincón que comparto con todos, 
desde mi soledad. 

 Derramando esa agua salada os dejo parte de mi, 
mis sentimientos , emociones, 
parte de mi vida, de mi corazón, 
lo comparto todo desde mi soledad.


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REALIDAD O FANTASÍA III

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Nuestros encuentros eran semanales, algo que habíamos acordado. En varías ocasiones habíamos comentado de ampliar nuestros juegos, era algo que nos excitaba a los dos. En alguna ocasión habíamos comentado en ir a un sexshop, ver lencería, juguetes etc. Ese día la recogí en el sitio habitual, ella no sabía donde la iba a llevar, era una sorpresa que le tenía guardada. Durante el trayecto comentábamos cosas y alguna experiencia para poder escribir todo esto, era como mi asesora, de lo cual me siento muy orgulloso. Ya con el coche aparcado me preguntaba con curiosidad donde íbamos y yo sin contestarle la miraba con ojos de cabroncete y le sonreía, su curiosidad podía con ella lo veía reflejado en sus ojos. Sorprendida vió como nos acercábamos a la tienda, sonrió y me dijo una de las típicas frases que me decía:
-Eres un cabrón.
Ya dentro de la tienda empezamos a mirar artículos, a bromear de lo que podríamos hacer con ellos, cera, vibradores, lencería, bolas chinas, aceites, si nos ocurrían un sinfín de fantasías, creo que de eso podría salir otro relato. Me centre más en lo que era la lencería ya que es una de las cosas que más me gusta, mi imaginación volaba en cada conjunto. Después de estar un rato allí la invité a que se probara algún conjunto, imaginaba sin ponérselos situaciones y momentos, había uno que me llamó especialmente la atención, era un bodi con un encaje rodeando los pechos y dejándolos al descubierto, en el cuerpo llevaba una redecilla, y unas tiras tipo tanga dejando el coño desnudo, mi imaginación volaba con ese conjunto, era perfecto para poner unas pinzas en los pezones, cosa que ha ella la excitaba mucho, mi polla se levantaba notando como me apretaba en los vaqueros, aquella situación me estaba excitando mucho.
En el probador veía como se desnudaba, me aceleraba por momentos, en su mirada percibía deseo y provocación, me encantaba ver ese espectáculo, gozaba solo de verla. Ya con el bodi puesto, me mostró lo que antes me había estado imaginando, me encantaba ver ese coño a mi disposición, se veía cierto brillo el ya que estaba totalmente empapado, y para mi sorpresa se lo abrió con sus dedos para que viera como lo tenia, no podía resistirme a semejante oportunidad de comérmelo, me hizo un guiño con el ojo y sin pensarlo dos veces acerque mis dedos a el, quería sentir lo húmedo que lo tenía, acerque mis dedos mojados de su flujo hacía su boca, los chupaba y relamía como si fuera mi polla, poco a poco me iba arrodillando poniendo sobre mi espalda una de sus piernas, su coño se habría y percibía el olor a sexo que emanaba de su coño, abriéndolo ella con sus dos dedos acariciaba su clítoris con mi lengua, notaba su dureza y eso me llevaba a jugar con el succionándolo y moviendo mi lengua de forma muy rápida, parando cada pocos segundo y metiendo mi lengua hasta donde me alcanzaba, le follaba el coño con mi lengua, su alteración crecía y para que nadie la oyera gemir le sugerí mordiera una pieza de su ropa que llegaba alcanzar. Notaba mi polla que se apretaba con fuerza en mi pantalón estaba en una posición un poco incomoda, con una mano alcancé a sacarla empezando a masturbarme al tiempo que comía su coño, la excitación crecía en ambos, mientras me masturbaba con una mano introducía mis dedos de la otra en su coño, en sus piernas notaba algún temblor mientras la follaba con mis dedos y le comía el coño a la vez, mis dedos y mi boca se impregnaba de su caliente y pegajoso flujo, yo mientras aceleraba mi masturbación, aquella situación de morbo nos ponía a los dos muy calientes, creo que lo de muy se queda corto. Levantando la vista alcanzaba a ver como su cabeza caía hacia atrás en cada moviendo que hacía en su coño, mordía cada vez más fuerte aquella prenda que tenía en su boca, mientras con una de sus manos apretaba y masajeaba fuerte sus tetas, su éxtasis iba creciendo por momentos al igual que crecía el mío, su flujo iba saliendo con más cantidad percibiendo que no tardaría mucho en correrse, al detectar eso mis movimientos en su coño eran cada vez más rápidos, sus piernas temblaban de manera mas continuada, percibía su flojera y eso hizo que mis manos cogieran con fuerza sus piernas para que no cayera sobre mi, de su coño salía fuego su flujo corría sobre mi boca y ella me apretaba la cabeza contra el no dejando que me despegara de allí, estaba totalmente descontrolada. Cuando empezó a relajarse me levante y empecé a comer su boca mientras me masturbaba, ella se agacho y puso su boca a la altura de mi polla, abriéndola para que pudiera correrme en ella, me excitaba mucho viéndola así esperando mi leche, mis movimientos eran cada vez más rápidos mientras ella alcanzaba a tocar con su lengua mi punta, sentía como me iba subiendo empezando a salir proyectada hacía su boca y su cara, mi placer ante aquello era máximo ante aquella situación tan morbosa, por su cara chorreaba mi leche y ella se relamía mirándome de forma muy insinuante.
Cuando terminamos aquel espectáculo salí de allí con un cierto disimulo, aunque creo que la dependienta se dio cuenta de que algo había pasado por la forma de mirarme, me entraba risa y vergüenza a la vez mientras me giraba me ponía a mirar artículos con disimulo, nunca había tenido un experiencia así y que no descarto volver a repetir.
Compramos algún artículo que sabía que a ella la excitaba mucho, estábamos preparando otro encuentro, queríamos que cada encuentro fuera diferente, no entrando en una monotonía de un simple polvo, nos complementábamos muy bien en nuestra fantasía y eso hacía que hubiera mucha conexión entre los dos. Creo que nuestro próximo encuentro iba a ser muy interesan.

Algo que siempre hago mucho hincapié es la comunicación y el hablar abiertamente de sexo, conocerse así mismo y a la persona con la que estás, lo que le gusta y lo que no, de las fantasías y sobre todo de un respeto mutuo.



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REALIDAD O FANTASÍA II

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Hasta pronto o hasta siempre, así termina mi primer relato.
Afortunadamente fue una hasta pronto, pasamos una semana hablando por wasap, hablábamos de todo un poco pero siempre terminábamos igual, recordando aquel encuentro, lo intenso y a la vez interesante que fue, ella terminaba cruzada (mojada) y yo empalmado, vaya desperdicio de momentos. Concretamos vernos un martes sobre las diez de la mañana, debía recogerla en el mismo lugar que la primera vez, nos dirigimos a un centro comercial y allí tuvimos una larga charla tomando una buen café en una de las terrazas. Hablamos un poco de todo, pero el tema que más se habló fue el del sexo en muchas variantes, algo que me encanta. Algo que no puedo remediar es hablar y conocer a la persona con la que estoy, saber de sus gustos, de sus fantasías, eso me lleva a implicarme mucho, siempre he pensado que dando mucho placer uno lo recibe por partida doble, por lo menos en mi caso. Notaba cierta excitación en ella, lo cual me confirmó cuando le pregunté, eso hacía que recordara algún momento del anterior encuentro y sinceramente, me estaba excitando igual o más que ella. Tras dos horas de conversación decidimos acercarnos a un hotel muy próximo a donde estábamos, los roces, las tocamientos con disimulo iban aumentando la temperatura, así estuvimos hasta llegar al hotel. Llegamos a recepción y tenía metida mi mano en el bolsillo del pantalón, estaba totalmente empalmado queriendo disimular un poco aquella situación.
Entramos en la habitación era amplia y con muy buena situación, abrimos la cortina de la ventana entrando un sol radiante y caliente, como lo estábamos nosotros, la dejamos abierta solo por una esquina, quedando con muy poca luz y toda ella natural, me gustaba el amiente. Olía a sexo por todos los rincones de la misma, las feromonas iban en aumento y los deseos de follar hizo que nos abalanzáramos el uno al otro, era tal el deseo que notaba cierta desesperación en ella, nos comíamos la boca con desesperación, apretaba fuerte su culo para que notara la dureza de mi polla, me mordía el cuello, la boca, la lengua, estaba totalmente desquiciada, apresuradamente yo me desabrochaba el pantalón, busqué su mano y la metí para que me sacara la polla, me masturbaba con fuerza. Con mis manos en sus hombros hice que se arrodillara, mi polla apretada fuerte en su mano y las succiones que me daba hacia que me subiera un fuerte calor por mi cuerpo, seguía chupando de ella tragándosela toda hasta la garganta, mi mano en su cabeza seguía los movimientos que ella hacía, su saliva cayendo, su boca caliente, sus manos acariciando mis testículos, algo que aún siento y recuerdo con cierta excitación cuando escribo. Su intención era beber mi leche, que se derramara por su boca, por su cuerpo, algo que estaba evitando yo a toda costa, mis intenciones eran otras, pero esa situación la quería disfrutar, me gustaba ver sus ojos inocentes comiendo de mi, de ellos salía una mirada de deseo que reflejaba lo mucho que estaba disfrutando.
La levanté y abrazado a ella la llevé hasta la pared más cerca que había, notaba su coño ardiendo sin quitarle las mayas que llevaba, quedándose entre la pared y yo le dí la vuelta apoyando sus manos en ella, bajé sus mallas y sus bragas apretando fuerte su culo con mis manos, levante un poco y metí mi polla en su ardiente y chorreante coño, empujé fuerte y noté como se elevaba cogiéndose a la pared, con mis manos en sus tetas y apretándolas fuerte notaba como se le salía el corazón, en cada empujón que daba sus gemidos iban en aumento, su acelerada respiración me impedía oír como me decía no parara, sus uñas raspaban la pared, en un momento pensé que se las rompía, estaba fuera de si como yo lo estaba, su flujo caliente empezaba a descender sobre mis testículos, eso hacía que le empujara fuerte levantándola por la cintura para que me sintiera más dentro de ella, sus uñas desgarraban la paren y sentía como le temblaban las piernas mientras oía largos gemidos, como digo yo, vendita música celestial, se estaba corriendo era algo que no podía desperdiciar el hacerlo los dos juntos, habíamos estallado, su coño emanaba esa preciosa mezcla de placer, de deseo, de desesperación mutua, había empezado una muy buena, lujuriosa y placentera tarde.
Nos quedamos en la misma posición durante largos segundos, saboreando tan delicioso momento empapados de tan agradable mezcla de fluidos. Nos incorporamos un poco nos miramos y empezamos a reír, sus palabras fueron:
-Eres muy cabrón.
Fue entonces cuando comenzamos a desvestirnos, no nos había dado tiempo hacerlo, la excitación era tal que no lo habíamos podido hacer antes. Mientras descansábamos del momento ella fue al baño dejándome tiempo para pensar en lo siguiente, los dos teníamos ganas de mucho más. Ya totalmente desnudos nos abrazamos y empezamos a besarnos otra vez, poco a poco, acelerando por momentos excitando otra vez nuestros cuerpos. En alguna de las conversaciones que habíamos mantenido durante esa semana, me comento algo que la excitaba y le encantaba. Por eso siempre hago tanto hincapié en la comunicación. Sabía que le excitaba mucho que le azotaran el culo, ya fuera con la mano u otro objeto, siempre con un cierto cuidado de no excederse. Pero eso no fue lo que hice, ya que estando en ese sitio podrían oír algo, así que empecé a pellizcar su culo, se retorcía cada vez que lo hacía, gemía en mi oído provocando que mi excitación fuera en aumento, mis pellizcos iban en aumento al igual que su deseo, debía de parar en caso de que fuera en exceso con solo decírmelo ella, le gustaba lo que le estaba haciendo, cuando pellizcaba encorvaba su cuerpo hacía atrás arrimando su coño a mi polla e introduciéndola entre sus piernas para sentirla. Así como estábamos la acompañé hasta el borde de la cama, inclinando su cuerpo levemente, su culo ardía al igual que su coño, solo deseaba que la follara, que le quitara tal ardor. Metí mi polla en su coño poco a poco, haciéndola sentir y desear, ella empujaba hacía mi introducirla, cosa que yo evitaba, acariciaba su coño con ella, así y sin prisas se la introduje hasta el fundo de su alma al tiempo que la levantaba levemente para que pudiera sentir más. Tras unos minutos así, le levante del todo sin sacar mi polla de ella y retrocedía hacia donde estaba mi chaqueta, allí guardaba algo que sabía le iba a gustar mucho, notaba en ella la excitación y la curiosidad de saber lo que iba hacer en ese momento, en una posición algo incomoda y agachándome un poco llegué alcanzar el bolsillo de la chaqueta sacando ese objeto que sin verlo y con solo oírlo ella ya sabía lo que era, sin dejar que lo viera y con mi polla dentro aún le cogí de los brazos y se los puse en la espalda, poniéndole las ya inseparables compañeras de juego, mis esposas, eso hacía que su excitación subiera todavía más, recostándola sobre la cama y cogiendo de las esposas empecé a empujar fuerte, sus gemidos inundaban aquella habitación, jamás había visto como se podía retorcer tanto alguien y al mismo tiempo arañarse en la espalda, era algo que mientras la follaba y pellizcaba el culo hacía con un deseo indescriptible, dejando su espalda totalmente marcada, viendo semejante espectáculo mi excitación subía por segundos, su coño emanaba flujo sin para, siempre he pensado que los culpes que le daba con mi cuerpo en su culo y semejantes gemidos serían oídos desde el pasillo del hotel, pero era algo que no me importaba. Finalmente un gemido desgarrador y la frase “me corro” hizo que la empujara más levantándola en cada movimiento, provocando que lo hiciera con ella, fue algo que difícilmente se olvida, como el deseo de alguien, el placer, y un grado de dolor puede llegar a tal excitación.
Incorporados ya los dos, procedí a quitarle las esposas, nos merecíamos una ducha y hacía el baño nos dirigimos, entre risas y besos entro ella primero invitándome a entra a continuación, fue placentero enjabonarnos mutuamente, esas caricias al hacerlo, el tacto de la piel mojada con el agua tibia, me sugirió algo que ya había hecho en alguna ocasión, cogí la cabeza de la ducha y se la arrime al coño, esa agua tibia la volvía a excitar, el plato de ducha era escurridizo al igual que sus paredes, así que con una mano se agarró a un asa que había en la pared y la otra a mi cuello con fuerza, mientras la presión del agua llegaba a su coño iba moviendo su cadera en círculos, notaba la fuerza de su brazo en mi cuello y abrazándola procedí a ir metiendo me dedo en su culo de forma muy suave, con los ojos cerrados tiraba la cabeza hacía atrás resonando en el baño sus gemidos, sus gozos, sentía el calor que emanaba su cuerpo, la fuerza con que agarraba, en algún momento pensé que arrancaría el asa de la pared, fluía el agua directa de su coño mezclándose con su flujo, la imagen ere digna de inmortalizar, tuve que agarrarla con fuerza mientras temblaban sus piernas incluso en algún momento llegó a doblar las rodillas, los numerosos orgasmos que había tenido hacían mella en ella, era multiorgásmica, mi debilidad, se abrazó fuerte de mi mientras descansaba y tomaba aire, me sentía satisfecho de que estuviera disfrutando tanto ya que es lo que me pretendía en cada encuentro, le quité el jabón que le quedaba y con mi mano acariciaba y lavaba las rojeces que se había producido un momento antes.
Después de secarnos, decidimos fumar un cigarro, abriendo la cortina y dejando que entrara el sol, al lado de la mesa había como un sillón empotrado en la pared, allí nos sentamos los dos, entre risas y charla estuvimos un rato relajados, atendiendo a los mensajes de wasap ojeando el face y dejando que corriera el tiempo.
Se estaba muy a gusto ahí, los dos desnudos disfrutando del sol que entraba por la ventana, aunque nuestro defecto era, que no podíamos estar mucho tiempo quietos, como decíamos a veces, somos dos bombas a punto de explotar.
La cogí de la mano y la acerque hasta mi, acariciando y pellizcando sus pezones, eso la excitaba mucho, veía otra vez la excitación en ella, apretaba sus tetas con fuerza moviéndolas en circulo, aún no estaba empalmado de nuevo, cosa que ella se encargo de hacerlo, tomando mi polla y acariciando la punta con su lengua, iba notando la dureza al tiempo que la introducía toda dentro de su boca, yo estaba en la gloria con el colorcito que da por esta fechas el sol y disfrutando de tan agradable vista, acogiéndola de las tetas de nuevo la invité a levantarse, sin moverme del sitio se sentó encima de mi restregando su coño en  mi polla, sintiendo la dureza de ella, muy suave y sutilmente se introdujo sola, sabía de sobra el camino, se abrazo fuerte y termino de sentarse sintiéndome dentro de ella, sus ligeros movimientos hacían que mi excitación fuera en aumento, apretaba con fuerza agarrándome de la cabeza mientras mordía su cuello, estábamos de nuevo en pleno éxtasis, levantaba mis caderas al ritmo que se movía, quería que me sintiera, sus movimiento eran cada vez más rápidos, los susurros diciendo que la follara mezclado con sus gemidos todavía los recuerdo, su cuerpo se iba hacía atrás mostrándome su cuerpo excitado apunto de explotar de nuevo, su flujo caliente se deslizaba de nuevo hasta mis piernas, vendito líquido, gimiendo decía que no parara se iba a correr. Dejando su cuerpo caer sobre mi la abracé con fuerza quedando los dos como estatuas suspirando. La levanté con cuidado y nos acostamos en la cama, uno al lado del otro semiabrazados, cerrando los ojos sentía como acariciaba mi rostro, con mi brazo la abrazaba sobre mi acariciando su espalda, fueron como unos quince minutos de relajación total, ella se llego a dormir. Cuando despertó intercambiamos algunas palabras y le propuse ir a comer algo y por supuesto a tomar esa cervecita después de cada esfuerzo, fueron cuatro horas con momentos intensos, momentos de caricias y momentos de total complementación sexual.
Ya otra vez en el centro comercial, estuvimos tomando esa cerveza junto con una hamburguesa, después de un rato conversando decidimos quedar para otro encuentro,

escribir otro párrafo de esta historia, aunque eso no depende solo de nosotros dos, sino de los que leéis esto. Ya de vuelta a su casa y como despedida nos dimos un fuerte abrazo y un beso, un hasta luego o un hasta siempre.



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REALIDAD O FANTASIA

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Todo empezó una tarde, enviando una solicitud de amistad, al poco tiempo me la concedió y tuvimos una amena pero corta charla.
A los pocos días volví a contactar con ella, como lo hago con cualquiera, empezamos hablar de como nos había ido el fin de semana, ya que era domingo por la noche, poco a poco fuimos indagando uno del otro, que nos gustaba y que no, de alguna experiencias, así hasta que la charla fue subiendo de tono, notaba la excitación con la que escribía, confirmándome mas tarde que estaba mojada, eso me hacía excitarme, se me ponía muy dura, así que entre calentones y palabras nos dimos el número te teléfono para vernos el día siguiente por la tarde a tomar una cerveza.
Por la mañana contactamos por teléfono, pasando de tomar una cerveza a quedar más pronto a tomar café y de tomar café a quedar para comer, el deseo de conocernos nos llevo a adelantar esa cita casi a ciegas.
Después de recogerla en el sitio que concretamos, fuimos a comer, a un lugar donde al lado había un hotelito. En la comida tuvimos tiempo de charlar y conocernos, de hablar de BDSM, ya que ella era sumisa, cambiamos opiniones y puntos de vista, fue una charla muy agradable.
Después del café decidimos pasar al hotel, estaba a 20 metros de donde nos encontrábamos. Subiendo las escalaras ella lo hacía delante de mi, y yo la miraba con deseo de follarla.
Ya en la habitación nos sentamos a un lado de la cama, y le puse la mano en el muslo, desde ahí podía sentir el calor que desprendía su coño, la excitación que había en ella.
Empezamos a besarnos y la tumbé encima de la cama, metiendo mi mano por dentro del pantalón, quería sentir la palpitación de su coño, lo húmedo y caliente que lo tenía, ardíamos los dos de deseos por desnudarnos, sentir nuestros cuerpos y así lo hicimos.
La tumbé en la cama y recorrí su cuerpo con mi lengua, sus pezones duros, su ombligo, hasta llegar a su palpitante coño, le pasaba la lengua alrededor de el sin llegar a tocarlo, veía que su excitación iba subiendo, poco a poco empecé a meter mi lengua hasta encontrar su clítoris, empecé a mordisquearlo y a lamerlo,  notaba el olor a excitación a deseo, primero despacio e iba subiendo de intensidad, sentía como me introducía dentro de ella, mientras notaba como ella subía su cadera, quería sentir mi lengua dentro de su coño. Paré de repente y le dije que subiera encima de mi, quería que notara mi polla toda dentro de ella, quería ver la cara de zorra que ponía cuando la follaba, sentir su palpitación, su húmedo y excitado coño.
Empezó a moverse, a gemir, mientras le mordía los pezones, tiraba de ellos hacia mi, se levantaba mientras se movía no podía parar de hacerlo, sus gemidos eran cada vez más fuertes, con mis dedos tiraba de sus pezones, retorcía sus tetas, cuando se corría, la levantaba con mis caderas, con la polla dentro de su coño, para que la pudiera sentir más, moviéndome cada vez más para acelerar su orgasmo, notaba como chorreaba todo sobre mi polla, así se corrió dos veces, hasta que al final me corrí dentro de ella.
Sin dejar que parara de fluir su jugo le ordene algo….
-Pon tu coño sobre mi boca.
Note que se extrañaba un poco, no se si pensaba que después de correrme iba a parar.
Se sentó sobre mi boca y metí mi lengua dentro de su coño, apretando con mis manos sus muslos, su culo, apretándola hacia mi, que no pudiera despegar su coño de mi boca, necesitaba sentir su clítoris dentro de mi boca, poderlo morder, meterle mi lengua hasta lo más profundo, sintiendo la palpitación de cada músculo, quería que se corriera en mi boca, cuando lo hizo no dejaba que se levantara, acelerando el ritmo de mi lengua, acelerando su placer, hasta que al final lo hizo.
Sin dejarla descansa, la puse boca abajo, le estiré los brazos y me puse encima de ella, restregando mi polla sobre su culo, cerrándole las piernas y metiéndola entre ellas para llegar a su chorreante coño, no paraba de palpitar. Abrí un poco sus piernas y empuje fuerte, oí un fuerte gemido de placer, llegue hasta el final de su excitado coño, la cogí del pelo y levantando su cabeza, empecé a empujar con fuerza, en cada movimiento mío oía ese gemido, notaba que subía su excitación al tiempo que le decía al oído todo lo puta que era, era mi puta, empujaba cada vez mas acelerado y con fuerza mientras mordía su cuello, quería que sintiera mi dominación sobre ella, quería que notara la dureza de mi polla cada vez que la penetraba, puse mi mano en su coño mientras la penetraba, buscando su clítoris, empecé con mi dedeo a tocarlo y moverlo al ritmo que se la iba metiendo, oyendo cada vez mas fuertes sus gemidos a la vez que más acelerados, soltó entonces un profundo y largo gemido.
Saque mi polla de su coño, la levante un poco y empecé a buscar su culo, quería follarlo y ella lo deseaba, empecé a penetrarla poco a poco, hasta que note que había entrado, le dí un fuerte empujón y note como se elevaba su cuerpo cuando lo hice, resonó un gemido desgarrador en la habitación, un gemido de dolor y placer, eso me excito mucho, la agarré con fuerza de su largo cabello y empecé a empujar fuerte, la penetraba hasta su alma, entones oí una frase que me llevó a la máxima excitación.
-Rómpeme en dos, fóllame hasta que caiga.
Así lo hice, en cada empujón que daba se oía ese grito desgarrador, ese grito que me llevó a correrme dentro de ella.
Después de esto, nos fundimos en un abrazo, le dí la vuelta y apoye su cabeza sobre mi pecho, quería que se sintiese protegida, serena, que disfrutara del momento que habíamos tenido, cerré los ojos y acariciando su pelo me quedé relajado tranquilo, fueron cinco minutos, que me pareció una hora.
Sentía su olor a sexo, su deseo.
Empecé a acariciar su coño de nuevo, sentía como volvía a palpitar, a humedecerse por momentos, notaba su excitación. Tumbado en la cama se puso encima de mi, notaba sus latidos, empezó a bajar con su lengua, desde mi boca, recorriendo mi cuerpo, hasta llegar a mi polla, empezó a lamerla suave, bajando hasta mis testículos, masajeándolos, mordiéndolos, metió mi polla en su boca hasta la garganta, notando su caliente boca la cogí de su largo y rizado cabello, levantándola cada vez que se la tragaba, quería follarle su boca, así lo hice llevando mi ritmo cogida del pelo, se puso de lado sin parar de hacerlo, mientras con mi otra mano llegué a su coño, metiendo mis dedos dentro de el, empujando hacia dentro cada vez que le subía la cabeza, cada vez mas deprisa, notaba como se aceleraba como no podía chupar, no podía respirar, masturbando su coño, oía sus gemidos con mi polla dentro de su boca, era algo que me excitaba cada vez más, hasta que no pudo aguantar más y explotó, mis dedos estaban impregnados de su flujo.
La levanté y la puse encima de mi, quería ver su cara de zorra cuando la follaba, cuando la empujaba fuerte, en cada movimiento de su cadera notaba su coño palpitando, empujaba fuerte hacia arriba para llegar a lo más hondo de ella, notaba como iba a explotar de nuevo, le azotaba el culo con mi mano mientras se movía, sonidos secos en el eco de esa habitación, eso la hacía excitar más, le hacía llegar antes al orgasmo, para mi era algo que me volvía loco, ver su cara de zorra, azotarle el culo, empujarla hacía arriba y todo mientras veía como llegaba de nuevo al orgasmo.
Estaba fuera de si, le di la vuelta y le empecé a dar fuerte por detrás, alternando su culo con su coño, cogiéndola de la cabeza, introduciendo mis dedos en su boca, como si me chupara la polla, oía como me decía que no parara, que la follara más, era mi puta y lo sabía, solo quería oír ese gemido largo y profundo cada vez que llegaba al éxtasis, quería correrme en su cara, pero era tal la excitación que no pude sacarla de su coño, corriéndome dentro de ella.
Fueron tres horas, que me parecieron minutos, nos miramos y sonreímos, había terminado la fiesta, había que salir de allí, pero con deseos de volver con más tiempo,
se nos había hecho corto. La invite a tomar una cerveza, el esfuerzo lo había merecido por ambas partes, pudimos hablar un rato más. Ya llegado el momento la dejé cerca de su casa y nos despedimos, no se si con un hasta pronto o hasta siempre, eso lo dirá el tiempo.





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MI FISIOTERAPEUTA

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Después de mi separación y tras unos meses de vida un poco cómoda volví a jugar a futbol, algo que había hecho durante muchos años, la falta de ejercicio y mi cabezonería de empezar fuerte me llevo a una lesión en el muslo izquierdo.
No había forma de poder recuperarme, los fisios no daban en el punto, bueno y mi dejadez sobre ese aspecto. Después de unos meses así, decidí ir a una amiga, la cual conocía desde hacía muchos años, sabía que era buena en esto de los masajes y ahora que escribo esto, creo que desde el primer momento tenía que haber ido a ella.
La llame y me concertó una cita, ya en la consulta le explique el problema que había tenido y como no había forma de haberme solucionado aquello. Hizo que me quitara los pantalones y me tumbara sobre la camilla, empezó con el masaje y las preguntas que me hacía me resultaba un tanto extrañas, preguntándome sobre si había estado con alguien después de separarme, de mi vida sexual y de ciertas cosas que me desconcertaron un poco. Cuando terminó con el masaje mantuvimos una larga charla sobre lo que había sido de nuestras vidas hasta ese momento, hacía mucho que no hablábamos y la verdad fue algo muy agradable.
Al cabo de una semana me llamó por teléfono comentándome que me esperaba para darme un masaje, ya que ese día con la charla no habíamos concretado  nada, la verdad que aquello me sorprendió un poco, le comenté que terminaba tarde de trabajar y sin problema accedió a esperarme a que terminara.
Ya en su casa me recibió con la típica bata blanca, era un día que hacía mucho calor y por lo que vi después era lo único que llevaba puesto. Ese día me dijo que me tumbara en la camilla pero hacía arriba, cosa que no entendí porque el dolor me venia de la parte posterior del muslo, así que sin preguntar nada me quité los pantalones y me tumbé en la camilla, untó mi pierna en aceite y empezó con un masaje en el pié, me gustaba esa sensación y eso hizo que cerrara los ojos mientras me hablaba, iba subiendo con sus manos poco a poco con una sensación muy agradable, la relajación era total, subió hasta la parte superior de mis muslos, metiendo su mano en la ingle, cosa que hizo que me sobresaltara un poco, sus palabras fueron que me quedara quieto y relajado, empezaba a entender que pretendía, pero no imaginaba lo que me iba hacer, empezó ha masajearme los testículos con una mano mientras la otra me la puso en el pecho para que no me levantara, me dijo que no abriera los ojos y así me quedé. Sorprendentemente paró de tocarme y noté como se alejaba mientras me decía que me quitara los slips y me quedara con los ojos cerrados. Tras un par de minutos que se me hicieron eternos permanecí allí tumbado, oí sus pasos hacia mi y no llegaba a entender que estaba haciendo, de repente note como alzaba mi pierna cogida de un tobillo notando como algo pasaba sobre el, abrí los ojos y me incorporé un poco para ver que hacía, mi sorpresa fue cuando vi que me iba atar, intenté apartar la pierna y ella con una sonrisa de cabrona la sujeto diciéndome que de esa no me iba ha escapar, era algo que jamás habían hecho conmigo y después de pensarlo decidí dejarme llevar. Empezó atándome de los tobillos a las patas de la camilla, pasando la cuerda por ellos de forma que las piernas quedaran separadas y dejando caer el otro extremo de la cuerda para atarla a las patas, estaba tumbado y algo nervioso mirando el techo, me gustaba pero al mismo tiempo me desconcertaba un poco, cuando terminó me cogió los brazos y los puso al lado de mi cuerpo en posición firme, hizo lo mismo con mis muñecas quedando atabas y sujetas a unos estribos que había en la camilla, mis manos y piernas quedaron totalmente inmovilizadas, ladeando mi cabeza llegué a ver como se quitaba la bata y quedaba totalmente desnuda, mi polla estaba erecta y dura, era algo que no podía evitar, a continuación vi que cogió una cinta y levantándome la cabeza cubrió mis ojos, quedando a expensas de ella y de lo que quisiera hacer, iba a sentir lo que en más de una ocasión había hecho yo. Empezó a besarme y con sus manos a recorrer mi torso de forma muy suave, los sentidos se me dispararon erizando mi piel, estaba expectante por cada uno de sus movimientos he imaginando que me iba hacer, puso una de sus pezones en mis labios sin dejar que llegara alcanzarlo para morderlo, su mano alcanzaba mi erecta polla, acariciando mis testículos y subiendo hacia ella, mi sensación era como si flotara en el aire, empecé a morder sus pezones, los iba intercambiando para que pudiera hacerlo, sentía como apretaba y crecía su excitación, por el ritmo de masturbación que me imprimía, se levantó y dejó de tocarme, sentía una mezcla de excitación y curiosidad de saber que iba hacer, noté como se apoyaba en la camilla y subía en ella, puso sus piernas una a cada lado de mi cara, acariciando con ellas mis mejillas, acercaba su coño para que lo percibiera y se elevaba para que cuando sacara mi lengua no pudiera alcanzarlo, mi excitación subía por momentos, quería comer ese coño, me lo acercaba de forma que mi lengua alcanzara su clítoris, solo me dejaba comerlo un instante y se levantaba, su juego había hecho un efecto indescriptible sobre mi, finalmente puso su coño en mi boca, estaba totalmente mojado emanando ese particular olor a sexo, empecé a comerlo como yo quería mientras ella apoyaba sus manos en mi pecho acariciando mis pezones, poco a poco notaba como ella se reclinaba y cogía mi polla con sus dos manos empezando a masturbarme, tiraba saliva sobre la punta y hacía que se deslizaran sobre ella, el placer que sentía y mi imaginación me llevaban a ver como lo hacía. Sus movimientos de cadera aumentaban haciendo que su coño se deslizara sobre mi boca, con mi lengua buscaba su clítoris llegando a mordisquearlo, empezaba a oir sus gemidos pero fue solo un instante, ya que terminó por tragarse mi polla hasta la garganta, notaba como aceleraba sus movimientos al ritmo que me la chupaba, mis manos atadas agarraba el borde de la camilla con fuerza, me sentía indefenso a la vez que desatado, de su coño salía cada vez más flujo, y yo elevaba mi cintura para sentirla mas fuerte en su boca, no sabía si me iba a poder contener, estaba tan excitado que deseaba correme en su boca, notaba como me iba subiendo y algo debió percibir ella que saco mi polla de su boca, eso hizo que no me pudiera correr, me había hecho justo lo que en más de una ocasión había hecho yo con alguna de mis parejas de juego, así es como llegué ha entender que se sentía. Apoyando sus manos en mi pecho bajo de la camilla y se puso a un lado empezando acariciar de nuevo los testículos, sus manos ardían y yo inmóvil y sin poder mover, algo a lo que jamás me había visto expuesto. Sus manos se apoyaron a cada lado de la camilla y notaba como se elevaba para sentarse encima de mi, empezó a comerme la boca mientras restregaba su coño caliente y húmedo sobre mi polla no dejando que entrara dentro, me tenía totalmente a su merced, no sabía si era placer o sufrimiento lo que yo sentía de verme así dominado, cogió mi erecta y dura polla con la mano masturbándola e introduciéndola poco a poco en su coño, de forma suave haciéndome sentir cada centímetro de su coño que ardía como el fuego, cuando estaba toda dentro de ella inclinó su cuerpo hacía atrás apoyando sus manos sobre mis piernas, empezó moviéndose con suavidad haciendo que sintiera cada movimiento suyo y como palpitaba su coño, ahora si podía oír su respiración agitada mezclada con sus gemidos, mis manos se agarraban cada vez con más fuerza sobre los bordes de la camilla llegando arañar la tela de esta. Se incorporó sobre mi cogiendo mi cabeza con sus manos, acelerando sus movimientos me comía la boca, la apartaba solo para morderme el cuello, me estaba llevando a lo máximo, no se ni como describir lo que sentía, sus caderas imprimían un ritmo cada vez más elevado, su respiración y sus gemidos en mi oído, me estaba volviendo loco de placer, mi amiga de toda la vida fallándome sin compasión, el flujo de su coño descendía sobre mis testículos, notaba como iba a estallar con sus movimientos su respiración y sus gemidos cada vez más acelerados, sus piernas se apretaron contra mi con fuerza, ya no me podía contener más y el que estallé fui yo, ella lo percibió rápidamente incrementando su ritmo mientras mi polla palpitaba dentro de ella, cogiendo mi cabeza con fuerza y tumbándose completamente sobre mi estalló con un largo y profundo gemido, su flujo y mi leche salían de su cuerpo, había estallado todo el fuego que tenía dentro de ella, elevándome al máximo placer. Se quedo quieta durante unos pocos minutos, solo podía oír su agitada respiración, yo me sentía flotando como una pluma con ella encima de mi.
Desatándome de la camilla y de forma muy irónica me dijo que no siempre son los hombres los que follan a una mujer, queriéndome dar a entender que era ella quien había decidido follarme, y eso fue lo que hizo conmigo. Después de aquello si que me terminó de dar el masaje por el cual había ido, por mi mente pasaba no curarme nunca de aquella lesión. Debía volver otro día, pero no tenía muy claro si hacerlo o no, ya que lo único que quería era conservar esa amistad de toda la vida.

Creo que todos los hombres por dominantes que sean deberían dejarse llevar alguna vez y experimentar el placer de los sentidos.



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