Tras un largo período de reflexión decidí hacer un viaje
solo, quería visitar Italia y más concretamente Venecia, era algo que me
apasionaba y que hacía tiempo que me rondaba por la mente, creo que no pude
elegir mejor época que la de los Carnavales, había visto fotos de los trajes y
mascaras que llevaban y me ilusionaba la idea de poder ponerme uno de esos
algún día. Mi próximo destino Venecia.
Lo único que me acojonaba un poco era el viajar solo en
avión, no me llevo muy bien con las alturas, pero ese obstáculo era algo que
tenía que superar, así que ya dentro del avión cerré los ojos y me elevé con mi
fantasía.
Llegué al aeropuerto de Venecia o también llamado Aeropuerto
de Marco Polo, un tanto agobiado por el viaje, después de la facturación me
dirigí a coger un taxi que me llevaría hasta la ciudad. Pasando por el puente
de La libertad, es uno de los que se accede a Venecia, ya se respiraba ese
ambiente a fiesta, una fiesta un tanto peculiar, ya que no tiene nada que ver
con nuestros carnavales, parecía que estaba en los siglos XVII – XVII.
Me alojaba en el Distrito de San Polo en el centro de
Venecia, en un hotel que estaba situado a escasos minutos de la Piazza de San Marcos y de
Rialto, un hotel para soñar, Il Nido di Giulietta e Romeo, construido con la
tradicional arquitectura veneciana, donde abundan los pozos, mosaicos, frescos
y columnas, unidas a modernas y originales expresiones en cuanto a diseño, creo
que no pude elegir mejor sitio para hospedarme.
No menos sorprendido me quedé cuando vi la habitación donde
me iba a alojar, con vistas a las estrechas calles del centro de la ciudad. Era
una habitación espaciosa de un color verde claro, tenía un gran fresco pintado
en el techo, un estilo similar al de Miguel Ángel, con una gran lámpara colgada
de pedrería, un jacuzzi situado detrás de una gran cama que tenía enfrente un
espejo que a la vez hacía de armario, era realmente espectacular.
Desde mi balcón veía como la gente desfilaba disfrazada, con
esos trajes y máscaras que había visto antes en foto, el colorido de ellos
llenaba sus estrechas calles, haciendo participe a quien en ellas estaba,
trasladándote a la época dorada de Venecia. Viendo aquello pensé en alquilarme
uno ya que aquella noche había una fiesta en el hotel, sin pensarlo más bajé a
recepción y pregunté donde podía adquirir uno, el recepcionista me hizo un
plano de donde los alquilaban, en lugar estaba situado a la otra punta de la Plaza de San Marcos. Sin más
tiempo que perder y ya debido a lo tarde que se estaba haciendo me dirigí a ese
lugar, me fascinaba la idea y más aun me fascinó lo que vi en aquel sitio, los trajes aquellos eran
realmente increíbles y te trasladaban por completo a la época.
Después de cenar me dirigí a la habitación ansioso de
ponerme aquel traje, el pantalón era negro, llegando hasta unos centímetros más
debajo de la rodilla ajustado y marcando ligeramente la silueta de mis piernas
y mi paquete, la camisa blanca son chorreras de encaje al igual que los puños
de ella, llevaba también una chaqueta negra por debajo de la cintura remarcada
por unos botones dorados y un bordado que recorría la parte delantera de ella,
todo ello cubierto por una capa negra y su correspondiente mascara blanca, me
sentía realmente diferente y nervioso, así me dirigía al baile.
Después de un rato en el baile y de haber tomado alguna copa
me sentía a gusto detrás de aquella máscara que solo cubría la parte superior
de mi cara, vi que se acercaba una chica que por los rasgos de la parte de su
cara que podía ver parecía joven, aquella era una situación que me gustaba no
podías ver las caras, pero si las miradas, y en esa chica vi una mirada
provocadora, mientras se acercaba distinguía a ver como bajaba su mirada
repasando mi cuerpo, al pasar junto a mi con su mano rozó mi polla y se giró
riendo de forma provocadora, eso me aceleró al instante y me dio pie a seguirla,
cogiéndole la mano la incité a tomar una copa, cosa que accedió al instante.
Tras unos largos minutos de charla,( bueno ella en italiano y yo en español a
veces no hace falta saber idiomas para saber lo que se quiere), me quedé
mirando su cuello, lo apetecible que lo tenía ansiando morderlo, me estaba
poniendo mucho aquella situación. En uno de los bailes la cogí por detrás y sin
pensarlo mordí aquel cuello tan apetecible, al hacerlo empujó con su culo
apretando fuerte sobre mi y ofreciendo su boca para que se la comiera cogiendo
mis brazos para rodearla apretando sus tetas, nuestras lenguas se entrelazaban
con deseo y mi polla crecía por momentos, necesitaba salir de aquel tumulto de
gente era una oportunidad que no quería perder.
Tras salir de aquella sala con la chica cogida de la mano
empecé abrir puertas de la parte baja del hotel, al final del pasillo había una
que daba como a una bodega antigua, con una luz muy tenue que llegaba a ver la
parte más apartada de aquel lugar donde nos dirigimos sin esperar. La arrinconé
contra la pared comiendo su boca y su cuello e intentado levantar su vestido,
era largo y pesado, en ese instante alcé la vista y pude distinguir una argolla
clavada en la pared a no más de dos metros de altura, me quité de inmediato el
cinturón que llevaba y alzando sus brazos de forma muy sutil y suave la até a
esa argolla entre la excitación de ambos. Cuando la tuve atada y sin dejar de
besarla empecé a desabrochar la parte baja de su vestido que iba unido a lo que
parecía un corsé por la cintura, ahí se quedó ante mi con sus medias blancas
cogidas con un liguero del mismo color, poco a poco le bajaba el tanga mientras
recorría con mi lengua la parte exterior de su coño, apoyándola sobre la pared
y alzando una de sus piernas alrededor de mi cuello empecé a buscar su clítoris
con mi lengua, ella intentaba abrirse cada vez más para que tuviera fácil mi
acceso, con una mano sujeta en su culo y apretando fuerte hacia mi succionaba
de el haciendo que se estremeciera cada vez que lo hacía, humedecí uno de mis
dedos introduciéndolo en su coño, cosa que no fue difícil ya que chorreaba
sobre mi lengua, apretándola fuerte sobre mi empecé acariciar su culo con mi
dedo húmedo intentando introducirlo en el, oía sus gemidos cada vez que lo
hacía, estremecía su cuerpo mientras no paraba de comer su coño, eso le estaba
gustando mucho, su jugo se derramaba entre mis labios llegando hasta mi
barbilla, eso me excitaba cada vez más, moviendo mi cabeza de forma rápida,
notaba su palpitación en mi boca y apretaba cada vez más fuerte sobre mi no
dejándome apenas espacio para respirar, su culo apretaba mi dedo cada vez que
lo introducía en el, entre mis pantalones notaba como mi polla palpitaba, sus
gemidos llegaban hasta lo más hondo de mi, me volvía loco comiendo aquel coño
tan delicioso. Alcance a desatar mi cinturón de la argolla dejando sus manos
atadas e incitándola a arrodillarse, quería follarle la boca y sentir su lengua
acariciando mi polla, empecé a rozarla sobre su boca mientras me miraba tras la
mascara, veía en sus ojos reflejado el deseo, poco a poco la introducía en
ella, sintiendo cada centímetro de su húmeda y caliente boca, su mirada no la
apartaba de la mía provocandome más excitación si cabe, mi polla de deslizaba
en su interior y su saliva salía de ella al ritmo que yo me movía, una
lubricación perfecta, terminé desatándola por completo con mi única intención
que se masturbara mientras me la comía, ver a una mujer así es algo que me
vuelve loco, su lengua recorría mi polla dentro de su boca y ella aceleraba sus
movimiento masturbándose, aquel frío habitáculo se había convertido en un horno
donde dos desconocidos eran llevados a la lujuria, con su otra mano me acariciaba
los testículos húmedos por su saliva, su mirada me pedía que la follara, no
despego sus ojos de los míos ni un solo instante, sacaba mi polla de su boca
para respirar jadeando al son que sus dedos entraban en su coño. Alcancé un
taburete que estaba a nuestro lado y ayudándola a levantarse la senté en el abriéndola
por completo, cogí mi polla con una mano y empecé a restregarla por los labios
de su coño, la deslizaba de arriba abajo sintiendo todo su calor y su flujo,
mientras ella me agarraba del cuello comiéndome la boca. Agarró con fuerza mi
culo con las dos manos empujándome hacía ella introduciendo mi polla hasta el final de un golpe seco, sonó un
profundo gemido en el eco de aquella habitación, nos quedamos quietos por un
instante disfrutando de aquella penetración, de forma lenta y suave empecé a
deslizar mi polla por su ardiente interior, ella me iba marcando los
movimientos mientras notaba su agitada respiración en mi oído, agarrándola de
su culo con fuerza la empujaba sobre mientras ella rodeaba mi cuerpo con sus
piernas y las entrelazaba, nos movíamos como un solo ser sin sacar mi polla de
ella y moviendo mi cintura en forma circular, notaba como de su coño salía cada
vez mas flujo su cuerpo estaba a punto de estallar, sus uñas se clavaban en mi
culo empujando fuerte hacía ella y sus jadeos eran más acelerados, llegaba al
orgasmo susurrándome unas palabras que no alcancé a entender, quité el taburete
de forma rápida y dándole la vuelta la empujé contra la pared inclinando su
cuerpo empecé a penetrar su culo, mi polla chorreante y húmeda por su flujo
entraba con cierta facilidad, con mi antebrazo apoyado sobre su espalda alcancé
a agarrarla del pelo empujando con fuerza y elevándola en cada movimiento,
mientras le susurraba al oído que era mi puta, con la otra mano apretaba su
clítoris y con mis dedos lo movía de forma circular, ya no eran gemidos eran
gritos lo que sonaba en aquella habitación, apretaba su culo sintiendo mi polla
dentro de el, mi excitación había llagado al límite haciendo que me corriera y derramara mi semen por
su espalda, me había quedado exhausto apoyándome sobre ella y abrazándola.
Aquella noche terminó de la manera más insospechada para mi, el primer día en Venecia había sido
realmente espectacular. Nunca llegué a ver el rostro de aquella chica, pero lo
que jamás olvidaría serian sus ojos y su mirada.
Mi pregunta era si los días que me quedaban de estar allí
serian la mitad de intensos que el primero….
Tras aquella intensa noche,
llegué a la habitación con ganas de darme una ducha y descansar, no podía
quitarme de la cabeza aquella mirada provocadora, la sensualidad de aquellos
ojos que deslumbraban sobre esa mascara. Su perfume me había impregnado
recordando mas si cabe aquellos momentos, el olor a sexo que había dejado en
mis dedos me llevaba al rincón del pequeño habitáculo. Mientras me enjabonaba
me acariciaba recordando cada momento vivido allí, caí rendido en la cama y al
encanto de aquella joven.
A la mañana siguiente desperté
temprano, el cambio de cama no me había dejado descansar mucho, necesitaba de
manera urgente un buen café, tenía un leve dolor de cabeza y necesitaba una
buena dosis de cafeína.
Tras bajar al restaurante me
apresuré a pedir un café, estaba sentado junto a una gran ventana que daba a
una de esas estrechas calles, el ambiente de fiesta y disfraces continuaba, me
resultaba extraño el estar ojeando el teléfono y con solo alzar la mirada
parecía que te trasladaras a otra época, ( por lo que me contaron, la gente que
vivía en Venecia en su gran mayoría se hacían sus propios trajes en pequeños
talleres, es algo parecido como en España las peñas o algo así ). Sin darme
cuanta terminé el café mientras contestaba a algunos mensajes del teléfono, me
apresuré a pedir otro ya que con uno solo me había quedado corto, sentado y sin
dejar de mirar por la ventana llegó hasta mi algo que me sobresaltó, aquel olor
a perfume con el que me había acostado viniendo a mi mente todo lo acontecido
la noche anterior, me di la vuelta y tras de mi había una chica sentada de
espaldas, me puse algo nervioso porque no alcanzaba a ver lo único que
recordaba de ella, sus ojos, su mirada. Mi inquietud y curiosidad por ver si
era o no subía por momentos, tenía que ver de alguna forma si era ella o no,
quería poner rostro aquella mirada. Tras varios minutos pensando como podía
hacerlo me levante y me dirigí al baño, solo con la intención de al regresar a
la mesa, ver si podía descubrir quien era, en el baño solo hice que lavarme las
manos y respirando de forma profunda me dirigí a la puerta con la única
intención de clavar los ojos en aquella chica.
Abriendo la puerta de forma
decidida clave la mirada allí donde supuestamente estaba, llevándome una muy
mala sorpresa, no estaba en ese lugar, me quedé inmóvil sin saber que hacer moviendo
la cabeza de un lado a otro y registrando cada rincón del restaurante. Tras
unos largos segundos quieto y sin saber que hacer, me dirigí apresurado a la
salida del restaurante, llegué hasta la salida del hotel miré a un lado y a
otro de esa estrecha calle llena de gente, la había perdido, me quedé
decepcionado al no poder comprobar si era ella o no. Volví cabizbajo al restaurante donde me había dejado el
café, cuando alcé la vista ya dentro mi sorpresa fue verla sentada en el mismo
sitio donde estaba, no podía dar crédito, sin dejar de mirarla me dirigí a la
mesa donde estaba anteriormente sentado, cuando estaba a unos metros de ella
alzó su cabeza y clavé mis ojos en los suyos, era ella, eran esos ojos que
deslumbraban detrás de esa mascara, nos quedamos mirando un instante y volví a
ver esa sonrisa provocativa reflejada en su rostro.
Me invitó a sentarme con un gesto
que hizo con su mano, estaba algo nervioso y desconcertado, preguntándome donde
se había metido. Conversamos durante un buen rato con gestos y vocalizando
despacio, llegábamos a entendernos, ella era de Nápoles y era la primera vez
que había estado en Venecia al igual que yo.
La invité a dar un paseo, su
perfume me recordaba lo de la noche anterior al tiempo que me excitaba.
Caminábamos por el centro de Venecia y por sus estrechas calles viendo el
ambiente que en ellas se respiraba hasta llegar a unos de sus canales, le
indiqué si quería dar un paseo en góndola, aceptando asintiendo la cabeza y con
esa sonrisa rebelde y provocativa. Ella se sentó delante del gondolero y yo lo
hice enfrente de ella, conversábamos mientras admiraba aquel mágico lugar. Una
llamada a mi teléfono interrumpió aquella conversación reclinándome sobre el
respaldo del asiento, ella hizo lo mismo, pero cual fue mi sorpresa cunado vi
que se levantaba levemente la falda que llevaba y abría sus piernas mientras no
apartaba sus ojos de los míos, fue inevitable por mi parte no dirigir la mirada
a su entrepierna alcanzando a ver sus bragas mientras movía una de sus piernas,
no atendía a lo que me decían por teléfono, su provocación me excitaba de tal
forma que notaba como se me iba poniendo dura, algo que en la posición que
estaba sentado ella podía ver perfectamente sonriendo a la vez que clavaba su
mirada en mi. Alargó su pierna acariciando con el pie la mía provocando que mi
corazón se acelerara cada vez más, mi excitación crecía por momentos, por mi
mente pasaba meter la cabeza entre sus piernas y comer todo aquello que me
mostraba tan sutilmente. Aquel paseo se hacía interminable para mi, solo
deseaba poder parar en algún sitio y poder comprobar lo mojada que estaba, cosa
que en ese sitio me resultaba algo difícil y eso creo que era lo que a ella le
gustaba. Nos detuvimos en el mismo lugar donde habíamos partido y cogiendo su
mano me apresuré a bajarnos de la góndola, mi intento fue dirigirme al hotel
apresuradamente, pero ella me paró a la entrada de una cafetería invitándome a
entrar en ella, me quedé algo sorprendido pero tampoco podía insistirle para
marchar al hotel. Ya dentro de la cafetería nos sentamos en una mesa justo al
lado de la entrada a los baños, estaba muy concurrida por el ambiente de fiesta
que había en aquellas calles, tras pedirnos una cerveza se sentó a mi lado
susurrándome al oído si me había gustado aquella situación mientras me
acariciaba con sus labios, aquella situación me desconcertaba un poco, no
alcanzaba a saber de sus intenciones y eso era algo que me ponía nervioso,
cogiendo mi mano me la llevo hasta su muslo subiéndola hasta alcanzar a tocar
su coño, no sabía como reaccionar ante aquella provocación, sin mediar palabra
se levanto bruscamente y me hizo un gesto con la cabeza al tiempo que me guiñó
su ojo dirigiéndose al baño, me levante y la seguí hasta su interior, cerrando
la puerta y apoyándome sobre ella se abalanzó sobre mi alcanzando a cogerme la
polla con su mano y comiéndome la boca, me excitó de tal forma que la lancé
contra el lavabo, cogiéndola por detrás aparte su largo cabello y empecé a
morder su cuello mientras con mi mano levantaba su falda y metía mi mano entre
sus bragas, estaba totalmente mojada, introduje mis dedos en su coño
acariciando al mismo tiempo su clítoris, estaba totalmente excitado, con la
otra mano apretaba sus pechos mientra la empujaba fuerte hacía el lavabo.
Sin ningún motivo aparente me
aparto de ella y sonriendo salió del baño dejándome totalmente sin saber que
hacer, me quedé apoyado frente al espejo sin poder alcanzar a saber lo que
había ocurrido. Cuando me decidí a salir del baño mi sorpresa fue mayor cuando
vi que había desaparecido, sentía rabia por lo que me había hecho, no llegué a
terminarme la cerveza y con un enorme cabreo me dirigí hacia el hotel.
Cuando llegué al hotel solo
pensaba en la putada que me había hecho, no me podía imaginar nunca que iba hacerme
algo así, dejarme de esa forma había sido humillante para mi. Decidí comer en
el restaurante del hotel para más tarde subir a la habitación para descansar un
poco, cuando pasé por recepción el recepcionista me llamó tenía algo en la mano
que no alcanzaba a ver desde donde estaba, cuando llegué al mostrador me
entregó una nota y una tarjeta de una habitación, me quedé sorprendido cuando
me dio aquellas dos cosas. En la nota ponía “Aspetto in camera mia” (Te espero
en mi habitación), no alcanzaba a comprender aquello, me quedé durante unos
segundos mirando la nota y me dirigí a la calle a fumar un cigarro. Allí en la
puerta y con la mirada perdida le daba vueltas por subir a su habitación o no
hacerlo, aunque no soy una persona rencorosa fue una situación que me jodio
mucho, tras unos minutos en la calle fumando tiré el cigarro y con un arrebato
me dirigí hacia el ascensor, pulse para subir a la segunda planta que era donde
se hospedaba ella, mi semblante era serio a la vez que por mi cabeza pasaba lo
que la haría en ese mismo momento, tras parar el ascensor me dirigí por aquel
largo pasillo a su habitación deteniéndome unos segundos en la puerta mirando
la nota y la llave, estaba indeciso porque no resistía lo que me había hecho,
introduje la llave lentamente y procedí abrir la puerta, cerrando la puerta me
quedé inmóvil en la misma, ella estaba dentro del jacuzzi, se quedó mirándome
fijamente a los ojos, hipnotizándome con su mirada, en ese instante empezó a
sonar una canción de Lara Fabian que nunca olvidaré, una opera adaptada Adagio.
Ella salía lentamente al son de esa canción sin quitar los ojos de los míos,
sus pasos hacía mi eran lentos y seguros, estaba totalmente rendido a ella
borrando de mi cabeza lo que anteriormente había sucedido, aquello parecía un
sueño, su cuerpo totalmente desnudo dirigiéndose hacía mi y aquella música de
fondo, sin mediar palabra empezó a desnudarme lentamente, como si aquello
formara parte de una coreografía. Cuando quedé totalmente desnudo empezó a
besarme con la misma lentitud que había hecho lo anterior, agarrándome por los
brazos para que no los moviera empezó a bajar lentamente recorriendo con su
lengua mi cuerpo, a la vez que se iba agachando sus manos recorrían mi cuello y
mi pecho, hasta que alcanzó con su boca mi polla, pasaba su lengua lentamente
desde el inicio hasta la punta de ella recreándose ahí. Alcanzó a cogerla con
sus manos llevándola nuevamente hacía su boca, mi cuerpo se estremecía en cada
movimiento que hacía con su boca. La cogí del pelo con una mano y de la
barbilla con la otra he hice que se incorporara, me quedé mirándola fijamente a
los ojos y poniendo las manos en sus hombros le dí la vuelta acompañándola
hacia el borde del jacuzzi donde hice que se sentara, cogí su pierna y la elevé
empezando acariciar su empeine forma suave subiendo con mi lengua y recorriendo
su pierna hasta alcanzar ponerla encima de mi hombro, mi lengua recorría su
ingle hasta poder llegar a su coño donde empecé acariciar su clítoris, lo tenía
húmedo y duro, se notaba lo excitaba que estaba, percibía sus palpitos cuando
introducía mi lengua, su respiración se aceleraba mientras cogía con su mano mi
cabeza apretando fuerte sobre ella, con mi lengua aceleraba mis movimientos al
tiempo que podía oír sus gemidos, estremecía su cuerpo y lo movía al tiempo que
mi lengua no paraba, cada vez me apretaba más fuerte sobre ella mientras la
penetraba con mi lengua alcanzando su punto más débil, cuando lo rozaba me
apretaba con sus piernas y ahí me quedé con el único propósito que se corriera,
su respiración entremezclada con sus gemidos se aceleraba, no me dejaba apartar
la lengua de donde la tenía provocándole movimientos más rápidos. Sus piernas
se abrían cada vez más y podía percibir que no tardaría mucho en explotar, su
flujo entremezclado con mi saliva se derramaba por mi boca, se reclino un poco
más y subió su otra pierna sobre mi hombro sujetándome con fuerza, sentía como
explotaba su coño con eso largos gemidos mientras no paraba de mover mi lengua,
no podía aguantar más e intentaba retirarme de ella no dejando yo que lo
hiciera, eran ya gritos mas que gemidos lo que salían de su boca. Noté como se
iba relajando poco a poco y así fue cuando empecé a retirarme de ella dejándola
apoyada donde estaba con el cuerpo ligeramente reclinado y con su cabeza hacía
atrás, oía como suspiraba y su cuerpo se relajaba cada vez más hasta el punto
de quedarse inmóvil con los ojos cerrados. Me incorporé y me quedé de pie
mirándola e introduciendo mi dedo en su boca para que lo chupara, cuando lo
hizo recorrí con el su cuello y sus pechos, acariciando sus pezones y bajando
lentamente por su cuerpo llegué alcanzar su coño donde lo introduje muy
lentamente provocando que cerrara sus piernas de forma rápida.
En ese instante alcé la vista y
vi a una parte del jacuzzi una cubitera con una botella de champagne junto con
dos copas al lado, me acerca hasta allí mientras ella permanecía quieta y pude
descubrir el buen gusto que tenía era una botella de Moët & Chandon,
levantando la botella procedí abrirla y en ese instante al oír el descorche
ella se dio la vuelta y vino hasta donde yo estaba. Esa sonrisa provocadora no
desaparecía de su rostro, invitándome a beber de su copa se introdujo en el
jacuzzi sentándose en el borde junto a la cubitera, extendiendo su mano me
invito a sentarme junto a ella y le ofrecí su copa. Sentado junto a ella y con
un sorbo de champange en mi boca me acerqué a besarla para que bebiera de mi,
cogiendo su copa con una mano me hizo levantarme y poner enfrente de ella, sin
pensárselo dos veces introdujo mi polla en su copa chupándola cuando la sacaba
de allí recorriendo con su lengua toda ella, la cogía fuerte con su mano
mientras succionaba hasta la última gota. La levante de donde estaba sentada y
le di la vuelta, abrazándola le incliné hacia delante con mi polla entre sus
piernas, tocaba sus labios con suaves movimientos alcanzando a sentir el calor
que emanaba, la introducía lentamente sintiendo como entraba mientras mis
abrazos apretaban sus pechos y mordía su cuello, ella apretaba con fuerza
contra mi sin dejar que nos despegáramos, hice que se reclinara mas y apoyara
sus manos junto a la cubitera. Permanecí allí de pie sin sacarla de su interior
cogiéndola de su cintura y apretando con fuerza, mi excitación crecía mientras
sentía su coño palpitando, sintiendo como se deslizaba por su interior
lubricando cada vez más, nuestros cuerpos bailaban al son de la música de fondo
entre gemidos de placer y deseo moviéndonos más rápido llegando al éxtasis de
la lujuria. Nuestros flujos fluían juntos mientras nos quedamos los dos quietos
respirando aceleradamente, la incorporé y fundimos nuestros cuerpos en un
abrazo. Aquella tarde fue lo mejor de ese viaje, nos bebimos la botella entera
aunque en alguna ocasión se derramara por nuestros cuerpos para beber de ellos,
follamos de todas las formas posibles quedando totalmente exhaustos.
Aquella tarde terminó y
despidiéndome salí de la habitación, pensaba que nos íbamos a ver en el
restaurante a la hora de cenar y no fue así, no es que no la viera a la hora de
cenar, no la vi nunca más ni volví a saber de ella, en mi recuerdo quedan los
dos días que pasé en ese viaje, a veces pongo la canción y viene a mi mente la
imagen de cómo salía del jacuzzi y venía hacia mi con sus ojos clavados en los
míos, podría ver miles de miradas y estoy seguro que la descubriría entre todas
ella.
En los dos días que permanecí en
Venecia paseaba por sus estrechas calles y canales recordando aquellos momentos
vividos.
Así cierro con el recuerdo de sus
ojos y escuchando aquella canción mí viaje a Venecia.
Espero poder volver otra vez.











































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