Nuestros encuentros eran semanales, algo que habíamos
acordado. En varías ocasiones habíamos comentado de ampliar nuestros juegos,
era algo que nos excitaba a los dos. En alguna ocasión habíamos comentado en ir
a un sexshop, ver lencería, juguetes etc. Ese día la recogí en el sitio
habitual, ella no sabía donde la iba a llevar, era una sorpresa que le tenía
guardada. Durante el trayecto comentábamos cosas y alguna experiencia para
poder escribir todo esto, era como mi asesora, de lo cual me siento muy orgulloso.
Ya con el coche aparcado me preguntaba con curiosidad donde íbamos y yo sin
contestarle la miraba con ojos de cabroncete y le sonreía, su curiosidad podía
con ella lo veía reflejado en sus ojos. Sorprendida vió como nos acercábamos a
la tienda, sonrió y me dijo una de las típicas frases que me decía:
-Eres un cabrón.
Ya dentro de la tienda empezamos a mirar artículos, a
bromear de lo que podríamos hacer con ellos, cera, vibradores, lencería, bolas
chinas, aceites, si nos ocurrían un sinfín de fantasías, creo que de eso podría
salir otro relato. Me centre más en lo que era la lencería ya que es una de las
cosas que más me gusta, mi imaginación volaba en cada conjunto. Después de
estar un rato allí la invité a que se probara algún conjunto, imaginaba sin
ponérselos situaciones y momentos, había uno que me llamó especialmente la
atención, era un bodi con un encaje rodeando los pechos y dejándolos al
descubierto, en el cuerpo llevaba una redecilla, y unas tiras tipo tanga
dejando el coño desnudo, mi imaginación volaba con ese conjunto, era perfecto
para poner unas pinzas en los pezones, cosa que ha ella la excitaba mucho, mi
polla se levantaba notando como me apretaba en los vaqueros, aquella situación
me estaba excitando mucho.
En el probador veía como se desnudaba, me aceleraba por
momentos, en su mirada percibía deseo y provocación, me encantaba ver ese
espectáculo, gozaba solo de verla. Ya con el bodi puesto, me mostró lo que
antes me había estado imaginando, me encantaba ver ese coño a mi disposición,
se veía cierto brillo el ya que estaba totalmente empapado, y para mi sorpresa
se lo abrió con sus dedos para que viera como lo tenia, no podía resistirme a
semejante oportunidad de comérmelo, me hizo un guiño con el ojo y sin pensarlo
dos veces acerque mis dedos a el, quería sentir lo húmedo que lo tenía, acerque
mis dedos mojados de su flujo hacía su boca, los chupaba y relamía como si
fuera mi polla, poco a poco me iba arrodillando poniendo sobre mi espalda una
de sus piernas, su coño se habría y percibía el olor a sexo que emanaba de su
coño, abriéndolo ella con sus dos dedos acariciaba su clítoris con mi lengua,
notaba su dureza y eso me llevaba a jugar con el succionándolo y moviendo mi
lengua de forma muy rápida, parando cada pocos segundo y metiendo mi lengua
hasta donde me alcanzaba, le follaba el coño con mi lengua, su alteración
crecía y para que nadie la oyera gemir le sugerí mordiera una pieza de su ropa
que llegaba alcanzar. Notaba mi polla que se apretaba con fuerza en mi pantalón
estaba en una posición un poco incomoda, con una mano alcancé a sacarla
empezando a masturbarme al tiempo que comía su coño, la excitación crecía en
ambos, mientras me masturbaba con una mano introducía mis dedos de la otra en
su coño, en sus piernas notaba algún temblor mientras la follaba con mis dedos
y le comía el coño a la vez, mis dedos y mi boca se impregnaba de su caliente y
pegajoso flujo, yo mientras aceleraba mi masturbación, aquella situación de
morbo nos ponía a los dos muy calientes, creo que lo de muy se queda corto.
Levantando la vista alcanzaba a ver como su cabeza caía hacia atrás en cada
moviendo que hacía en su coño, mordía cada vez más fuerte aquella prenda que
tenía en su boca, mientras con una de sus manos apretaba y masajeaba fuerte sus
tetas, su éxtasis iba creciendo por momentos al igual que crecía el mío, su
flujo iba saliendo con más cantidad percibiendo que no tardaría mucho en
correrse, al detectar eso mis movimientos en su coño eran cada vez más rápidos,
sus piernas temblaban de manera mas continuada, percibía su flojera y eso hizo
que mis manos cogieran con fuerza sus piernas para que no cayera sobre mi, de
su coño salía fuego su flujo corría sobre mi boca y ella me apretaba la cabeza
contra el no dejando que me despegara de allí, estaba totalmente descontrolada.
Cuando empezó a relajarse me levante y empecé a comer su boca mientras me
masturbaba, ella se agacho y puso su boca a la altura de mi polla, abriéndola
para que pudiera correrme en ella, me excitaba mucho viéndola así esperando mi
leche, mis movimientos eran cada vez más rápidos mientras ella alcanzaba a
tocar con su lengua mi punta, sentía como me iba subiendo empezando a salir proyectada
hacía su boca y su cara, mi placer ante aquello era máximo ante aquella
situación tan morbosa, por su cara chorreaba mi leche y ella se relamía
mirándome de forma muy insinuante.
Cuando terminamos aquel espectáculo salí de allí con un
cierto disimulo, aunque creo que la dependienta se dio cuenta de que algo había
pasado por la forma de mirarme, me entraba risa y vergüenza a la vez mientras
me giraba me ponía a mirar artículos con disimulo, nunca había tenido un
experiencia así y que no descarto volver a repetir.
Compramos algún artículo que sabía que a ella la excitaba
mucho, estábamos preparando otro encuentro, queríamos que cada encuentro fuera
diferente, no entrando en una monotonía de un simple polvo, nos
complementábamos muy bien en nuestra fantasía y eso hacía que hubiera mucha
conexión entre los dos. Creo que nuestro próximo encuentro iba a ser muy
interesan.
Algo que siempre hago mucho hincapié es la comunicación y el
hablar abiertamente de sexo, conocerse así mismo y a la persona con la que
estás, lo que le gusta y lo que no, de las fantasías y sobre todo de un respeto
mutuo.


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