Candela era un psicóloga con
muchas inquietudes a la vez de interés por algunos temas relacionados con
el BDSM,
era algo que la inquietaba y no podía entender ciertos aspectos de lo
que algún paciente le contaba en su consulta. Hizo muchas indagaciones en la
red, buscaba todo tipo de información relacionada sobre ese tema, ella se
resistía a continuar por aquella línea teórica. Finalmente contacto conmigo
ofreciéndome a ayudarla, primero por el chat y luego en persona. La curiosidad
le llevaba a tal punto que podía responder a tantas preguntas. Yo había estado
metido en ese tema y por circunstancias llevaba un tiempo fuera de ese mundo.
Fue un primer encuentro en la cafetería de un parque, ella parecía algo
nerviosa o esa era la impresión que me daba, la ansiedad de hablar se reflejaba
en sus ojos, siempre abiertos cuando le respondía a lo que me preguntaba. Creo
que le aclaré algunos aspectos, pero notaba cierta curiosidad en unos puntos
muy concretos.
Pasado un rato Candela tenía
que marchar, quedamos en seguir en contacto para hablar de todo esto, cosa que
continuamos haciendo por el chat.
Tras el primer encuentro con Candela y lo satisfactorio que
fue para ambos, decidimos vernos en la terraza de aquel parque donde nos vimos
la primera vez, había mucho de que hablar, no estaba seguro si lo que me pidió
al finalizar la primera cita le iba a gustar, necesitaba hablar y explicarle
algunas cosas, pensaba que no estaba preparada para ello por las conversaciones
que había tenido.
Le explique que aquello no era ningún juego y que tenía que
estar totalmente segura de lo que iba hacer, cosa que por sus gestos deducía
que no lo estaba. Mientras hablábamos mi mente ya estaba pensando que iba
hacer, laSus conversaciones con ella eran cada vez más intensas, sentía mucho deseo por parte de ella en conocer el tema más profundamente, notaba cierta excitación cuando hablábamos de sexo, quería experimentar.
miraba fijamente mientras me hablaba, miraba sus ojos negros, sus
labios carnosos, me excitaba viéndola he imaginando lo que ya tenía pensado
hacer. Quedamos en vernos en el mismo hotel el siguiente sábado por la noche,
me comentó que no tenía a su hija y que podría hacerlo sin ningún problema. Tras
más de una hora de conversación una llamada de teléfono interrumpió la misma,
se tenía que ir. Cuando se levantó y empezó a caminar quedé mirando su culo, lo
tenía muy bien definido y eso me gustaba mucho.
Volvimos a quedar en persona, esta vez era para concretar e intentar hacer algo real, quería sensaciones, ya no se conformaba con solo hablar, necesitaba sentir, vivirlo.
Creo que la conocía lo suficiente para saber que podría ofrecerle, concretamos el lugar y el día para el encuentro.
Llegado el día, Candela no podía ponerse en contacto conmigo si yo no lo hacía, bueno en realidad lo pactado fueron tres días antes, debía esperar a que le mandara por wasap lo que debía de hacer, así fue como lo hice. Le dije a que hora tenía que estar en el hotel donde nos íbamos a ver, tenía que coger la llave de reopción y subir a la habitación, yo la esperaría dentro. Media hora antes de que viniera yo ya estaba en la habitación preparando el ambiente que quería darle.
Habían doce velas perfectamente puestas para darle el ambiente que pretendía, quería que estuviera todo perfecto, apagué la luz y esperé paciente su llegada.
Abrió la puerta y lo primero que le dije fue:
- No enciendas la luz, solo hablarás cuando te autorice y si necesitas hacerlo, deberás pedirme permiso primero, desde ahora puedes desnudarte por completo, me llamarás Amo o Señor y harás todo lo que yo te ordene ( todo lo que podía hacer o no, lo hablamos antes de todo esto), ¿has entendido?.
- Si mi Señor
Notaba cierto nerviosismo en ella, mis palabras fuero un poco intimidatorias, pero era lo que ella quería sentir. Totalmente desnuda y con la luz de las velas veía una silueta casi perfecta, el ambiente olía a rosas fruto de la combustión de esas velas, era un olor agradable, le ordené que se tumbara en la cama con los brazos en cruz y las piernas abiertas, me excitaba verla en esa posición, ver su coño totalmente abierto a merced de ser comido o follado, pero le tenía guardada una sorpresa que nunca imaginó, ya que me lo confesó después, até sus manos en esa cama con barrotes, mientras lo hacía me seguía con la mirada, expectante de mis movimientos, así hice con sus tobillos, quedando totalmente inmóvil, alcancé a coger una venda roja para taparle los ojos, empezaba a notar como se iba excitando poco a poco, acelerando su respiración.
Estaba lista para empezar, comencé susurrándole al oído lo que yo quería que oyera para excitarla, como la iba a follar, como le comería el coño, como la haría gozar, solo alcanzaba a oír la palabras, si Señor.
Mis manos rozaban su piel, recorriendo todo su cuerpo menos el coño, notaba como se erizaba toda su piel, como suspiraba lentamente, su coño se iba hinchando por momentos, recorrí con mi lengua ambas piernas desde los pies hasta las ingles, no quería tocar su coño, quería que ardiera cuando empezara ha jugar con el, mordisqueaba sus pezones al tiempo que con mi lengua los rodeaba, succionaba de ellos con fuerza, mientras ella se elevaba su espalda de la cama, sus deseos se notaban en los suspiros, rodeaba con mi dedo su coño, acariciando sus ingles, palpitando sin parar sintiendo deseos de ser llenado. Cogí un vibrador que tenía a mano y empecé acariciarla con el, sintiendo los movimientos, mientras hacía eso había alguien más dentro de la habitación y ella no lo sabía, era mi sorpresa, el toque final. Poco a poco fui acercando el vibrador hasta su coño, metí primero mis dedos, quería saber lo mojado y caliente que estaba, emanada fuego por dentro, mis dedos se movían en círculo dentro de aquel volcán, saqué los dedos y los llevé a su boca para que degustara su jugo, los relamía y chupaba como si tuviera una polla, introduje el juguete en se coño, muy despacio de forma que lo pudiera sentir muy bien, empezaba a gozar como una zorra, mis movimientos hacia que se encorvara, era una delicia ver ese cuerpo totalmente atado desnudo y encorvándose de placer, su excitación subía a cada instante, sus gemidos resonaban en aquella habitación, sus caderas se movían en círculos, mientras el juguete permanecía dentro de su coño, acercándome al oído le dije que cuando se fuera a correr me avisara, asintiendo con la cabeza mientras sus gemidos iban en aumento, mientras me elevaba su cuerpo, por su reacción deducía que iba a correrse y sin poder casi hablar me lo dijo, saque rápidamente el juguete para que no pudiera hacerlo, no quería que se corriera aún, eso era parte de mi juego, acariciando su coño por fuera notaba como le palpitaba, desprecia fuego de el, no esperaba que le hiciera eso quedándose totalmente inmóvil y decepcionada, así que para que no bajara su tensión hice entrar en escena a mi sorpresa, empezando a comerle el coño directamente a buscar si clítoris y morderlo, ante eso gimió fuerte mezclado con un suspiro, le comía el coño de forma salvaje, metiendo sus dedos al mismo tiempo y empujándolos fuerte hacía adentro, me saque la polla y empecé a masturbarme viendo lo mucho que estaba gozando ella, Candela no sabía que en la habitación éramos tres, me masturbaba cada vez mas fuerte apretando con mi mano la polla, quería correrme cuando ella lo hiciera, desde la distancia podía ver como su coño chorreaba, estaba expectante pare ver cuando lo hacia, me tenia que avisar, mi sorpresa succionaba el clítoris y aceleraba con los dedos fuertemente hasta llegar al fondo, no se si aguantaría hasta que ella se corriera, estaba totalmente excitado viendo semejante espectáculo.
- Me corro, me corro, me corro
Esas fueron las palabras que se acertaron a oír entre gemidos y suspiros, entonces mi leche se derramó sobre ella y mi polla empezó a pasar por su boca, no acertaba a saber que estaba pasando allí, le estaban comiendo el coño y estaba chupando mi polla, lo hacía con fuerza, por lo que deducía que no le importaba aquella situación, la estaba disfrutando, viviendo, sintiendo muy intensamente.
La sorpresa que le comía el coño era una amiga mía, ya que en algún momento de las conversaciones que mantuvimos me pareció que tenía cierta fantasía.
Entre los dos la desatamos, cuando le quité la venda de los ojos no podía creer lo que estaba viendo, pero por la sonrisa que se descubrió en su rostro, me daba a entender que le había gustado mucho.
Ya en la calle me hizo un comentario y una sugerencia a la que yo acepté, quería probar algo fuerte, quería probar la sensación placer y dolor……..
Después de hablar con ella unos días concretamos una charla en la misma terraza, la decisión se debería tomara ahí mismo.
Llegado el sábado me dirigí al hotel un rato antes de que
ella llegara, como en la cita anterior quería tenerlo todo preparado, no quería
dejar ningún detalle al azar, en esta ocasión a parte de velas y una cinta,
había llevado unas cuerdas lo suficientemente largar para atarla de la forma
que pretendía y un pequeño vibrador eléctrico
un poco más grande que mi dedo pulgar.
Llamó a la puerta de la habitación, no traía muy buena cara,
por lo visto había tenido un día bastante nefasto, la hice sentar al borde de
la cama con la intención de hablar un poco con ella y relajarla, en ese momento
pensé que era lo mejor que podía hacer. Tras unos minutos hablando y
tranquilizándola, acaricié su mejilla y dándole un beso le susurré al oído que
se desnudara, llevaba una ropa interior de encaje y una medias negras, me
excito mucho verla así, pidiéndole que me dejara terminar de desnudarla, su
piel se erizaba con el tacto de mis manos, mientras, apartaba su pelo y le daba
suaves besos en su cuello. Ya desnuda le puse la cinta en los ojos, no quería
que viera lo que le tenía preparado, y acogiéndola de la mano para guiarla la
llevé hasta el baño, había puesto las velas allí encendidas creando un ambiente
muy relajador, ella percibía el característico olor de ellas, le quité la venda
de los ojos y sonriendo me dio las gracias por el detalle que había tenido y la
delicadez que la había tratado. Cogiendo su mano le ayudé a introducirse en la
bañera que previamente había preparado con sales de baño, con mis dos manos le
eché agua por su cuerpo de forma muy suave, ella inclinaba la cabeza hacia
atrás dándome a entender lo a gusto que estaba, le acariciaba el cuerpo
mientras la bañaba de esa forma, haciendo que se sintiera totalmente relajada, con
una mano en su espalda y la otra en su brazo la invité a sentarse en la bañera.
Empecé acariciando y masajeando sus pies mientras ella cerraba los ojos y se
dejaba llevar por el momento, para mi era placentero verla así, poco a poco iba
subiendo acariciando y lavando sus piernas mientras ella las iba abriendo para
dejar paso hasta su coño, con la otra mano acariciaba sus pecho y pellizcaba
sus pezones. Masajeaba su clítoris en forma circular introduciendo mis dedos de
forma suave dentro de ella, su coño ardía y no era por lo caliente del agua,
empezaba a sentir sus palpitaciones, movía sus caderas con mis dedos dentro, en
cada movimiento los metía hasta dentro de ella, estaba disfrutando de tan relajante baño, sus
movimientos eran cada vez más acelerados mientras se mordía el labio inferior
de la boca, con mis dedos dentro y el pulgar acariciando su clítoris sus
gemidos crecían, notaba como temblaban sus piernas mientras apretaba con ellas
mi mano, lo hacía cada vez con más fuerza, estaba descontrolada allí dentro,
solo alcanzaba a escucharla decir que la follara , su ojos se cerraban mientra
le mordía su boca, por la fuerza que hacía presentía que no iba a tardar mucho
en correrse, eso me excitaba mucho más, acelerando mis movimientos con los
dedos, apartaba su boca de la mía para poder respirar, sus gemidos inundaban
aquel baño, apretando sus piernas muy fuerte y no dejando que apartara mi mano
estalló de placer, había llegado a donde yo pretendía, su coño palpitaba de
manera muy rápida y notaba como corría su flujo por mis dedos. Cuando empezó a
relajarse lavé su coño con cuidado y en cada movimiento mío veía como se
estremecía. Tras unos minutos relajándola la incorporé e hice que saliera de la
bañera, secando por completo todo su cuerpo. Le puse de nuevo la cinta en los
ojos y guiada por mi la llevé a un extremo de la cama, dejando sus piernas
colgando y su espalda recostada sobre ella, con mis manos y de forma suave le
abrí las piernas dejando su coño totalmente abierto, notaba lo relajada que
estaba y eso me hacía pensar que confiaba plenamente en mi. Agachándome empecé
a lamer su coño de forma que en cada paso de mi lengua se estremeciera y
suspirara, con mis dedos lo abrí dejando el clítoris a mi vista, lo succionaba
y le pasaba la lengua mientras ella me agarraba de la cabeza con una mano y con
la otra mano acariciaba sus pezones, mi excitación subía al mismo ritmo que el
de ella, me encantaba comer su coño, follarlo con mi lengua, cada vez estaba
más caliente y húmedo, buscaba su clítoris con mi lengua y aceleraba mis
movimientos sobre el, ella movía sus caderas y su cuerpo se elevaba,
apartándome y sin perder más tiempo me dispuse hacer lo que ya tenía preparado.
Hice que se arrodillara encima de la cama y empujándola con un leve movimiento
reposó su cabeza sobre ella de forma que quedó inclinada, puse sus manos entre
las piernas hasta casi llegar a tocar sus tobillos y con las dos cuerdas que
llevaba até sus muñecas a sus piernas de tal forma que quedo su coño y su culo
a mi entera disposición. Ahí se quedó quieta mientras me desnudaba y acariciaba
mi polla viéndola, estaba inmóvil, atada y con los ojos vendados sin poder
saber que iba a pasar, cogí el pequeño vibrador y empecé a pasarlo por su
clítoris, su respiración se aceleraba al paso del pequeño juguete, mi polla de
acercaba a ella rozando su coño de arriba a bajo, haciendo hueco para meterla,
sentía el calor que desprendía su coño, húmedo por su flujo, entraba sin apenas
esfuerzo llegando a los más profundo de ella mientras me decía que no parara,
empujaba cogiéndola por la cintura una y otra vez. Tenía a mi alcance el
pequeño juguete que aun estaba húmedo por sus flujos y lo acerque al culo
rozándolo mientras la estaba follando, me pedía que siguiera que lo introducirá
en el, así lo hacía mientras notaba como palpitaba su interior, sus gemidos me
excitaba más si cabía, hundía su cara en la cama y con las manos se agarraba
con fuerza a sus piernas empujando hacia mi para que se pudiera salir nada, el
éxtasis corría por aquella habitación, mi polla se deslizaba sin tregua dentro
de ella mientras el pequeño juguete vibraba en su culo, con una de mis manos
procedía a darle golpes secos en una de sus nalgas, en cada golpe sus gemidos
aumentaban de volumen, salía de su interior ese líquido pegajoso y caliente
deslizándose por mis piernas, la excitación era máxima, ella empezó a gritar de
placer mientras se corría y temblaba, haciendo que empujara más fuerte con
movimientos secos y llegando hasta su más profundo interior, provocando que yo
hiciera lo mismo, me sentía fuera de si llegando a soltar un suspiro de placer.
Dejé caer mi cuerpo sobre el suyo, quedándonos los dos inclinados e inmóviles
en aquella posición.
Mientras la desataba acariciaba su cuerpo, su fina piel,
besando su espalda mientras ella aún permanecía inmóvil, la ayudé a tumbarse
sobre la cama acostándome a su lado y acariciando sus mejillas, habíamos
disfrutado los dos de aquella experiencia, necesitaba sentirse dominada, había
descubierto algo nuevo en ella. La ayudé a levantarse y poniéndome detrás le
quité la cinta de los ojos, apartando su cabello y besando su cuello, me quedé
abrazado a ella durante unos largos e intensos segundos.
Repetir otra experiencia parecía difícil era una decisión
que debería de tomar Candela, de mi solo dependía crear otra situación y otro
ambiente, para que cada encuentro fuera diferente.
Después de salir del hotel y tomando una cerveza mantuvimos
una buena y fructuosa conversación y nos quedó claro algo…..¿ Sería Candela
quién creara su propio ambiente?



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