LEIRE

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Hacía algún tiempo que Leire se había divorciado, como muchas otras mujeres estaba frustrada en cuanto a las relaciones sexuales que había tenido con su pareja, haciéndola sentir como un objeto. Decidió hacer una viaje a París, necesitaba desconectar por completo de aquella situación y era algo que siempre había tenido en mente. La primavera era una buena época para hacer ese viaje,  su mente solo pensaba en alejarse de su entorno por unos días, era algo que necesitaba con urgencia.
Tras dos días de paseos y de visitas empezada el aburrimiento hacer mella en ella, en algunos momentos pensaba que hacía allí sola.
Decidió dar una paseo por el Senna, era algo que no había podido hacer durante esos dos días, era un día soleado e invitaba a ello por la buena temperatura que hacía, alago que aumentó mucho en algún momento del viaje. Apoyada en la barandilla del barco contemplaba los monumentos que alcazaba a ver, a la altura de la Catedral de Notre Dame el barco hizo un giro brusco provocado por otra embarcación sorprendiendo a Leire, alguien se abalanzó sobre ella pudiendo sentir todo el paquete en su culo, algo que son ver quien era la sorprendió al tiempo que hizo subir la temperatura de todo su cuerpo. Su mayor sorpresa fue cuando se pudo dar la vuelta, alguien muy atractivo le sonrió mientras le pedía disculpas por lo ocurrido, desde el primer instante se noto un cierto feeling entre los dos. Tras las disculpas empezaron a conversar, haciendo muy corto el trayecto, cuando al fin se detuvo el barco el le dio su numero de teléfono al tiempo que le decía que le esperaba un amigo que no quiso hacer ese recorrido, la invitó a llamarle para quedar y cenar con los dos amigos, cosa que ella no aceptó.
En la noche y después de cenar, Leire decidió dar un paseo, vio un lugar donde se escuchaba la música desde el exterior, sin pensarlo dos veces entro en ese local, era un local casi oscuro con una luz muy tenue y una música muy agradable, sorprendiéndose de lo que vio a allí dentro, el chico que había conocido y su amigo, eso la dejó algo perpleja, percibiendo el su presencia la invito a acompañarles y a tomar una copa con ellos.
Después de un rato de conversación y habiendo tomado varios cubatas de ron, uno de ellos la invitó a bailar, Leire se encontraba muy a gusto y pensando que al final había valido la pena ese viaje. Empezaron a calentarse los dos, el empezó a mordisquear su cuello mientras el coño de Leire empezaba a palpitar, la imagen de ellos era muy sensual y excitante, el otro amigo permanecía mirando con deseo en la barra, miraba el culo de ella, imaginando como se la follaría. Muy sutilmente su compañero le hizo un gesto con la mano para que se uniera a ellos, sin darse cuanta Leire tenia la dura polla apretando su culo, mientras el otro con la mano le empezaba acariciar el coño, entre mordiscos y besos, la excitación en Leire crecía por momentos, rodeada de dos chicos, dos pollas rozándola, era una fantasía que se podía hacer realidad y en un sitio en el cual ella se sentía totalmente libre, uno de ellos la invitó a ir al baño con los dos, cosa que accedió sin pensar, el sueño de ser follada por dos chicos se iba hacer realidad.
Ya en el baño le quitaron entre los dos sus pantalones y su tanga, quedando su coño a total merced para ser comido, uno de ellos empezó a lamerle el coño mientras Leire cogía la polla del otro para sentirla, acariciarla, estaba totalmente ida el deseo se reflejaba en su mirada. Sin pensarlo mas introdujo la polla en su boca lamiéndola de forma muy suave saboreando lo que hacía tiempo no había tocada, el otro mientras tanto metía su lengua buscando el clítoris, lo succionaba de tal forma que hacía que Leire levantara su culo de donde se encontraba sentada, esa lengua rasposa la excitaba locamente, provocando que ansiara y chupara cada vez más deprisa la polla que tenía en su boca, su coño emanaba fuego llenándolo de flujo, pensaba que se corría a cada palpitación. Mientras le chupaba la polla a uno, el otro se incorporo para ponerle la suya delante, Leire la cogió con la mano masturbándola con fuerza, podía saborear dos pollas juntas, y así lo hacía, iba intercambiando las pollas en su boca, se sentía como una puta disfrutando como jamás lo había hecho. Entre los dos la levantaron y uno de ellos se sentó mostrando y aguantando col la mano su dura polla, abriendo las piernas Leire se sentó metiéndosela hasta las entrañas, estaba totalmente loca de placer, sus movimientos se aceleraba por momentos, mientras le pellizcaban los pezones y apretaba fuerte las tetas, su saliva caía por su barbilla sintiendo como le follaban la boca, notaba como le caía hasta las tetas, de su coño no para de salir flujo haciendo que la polla se deslizara dentro de ella, nunca la habían follado de tal forma. Leire no podía aguantar más, sus movimientos iban en aumento gimiendo con la polla dentro de su boca estaba estallando haciendo que temblaran sus piernas, corriéndose de tal forma que ni ella misma conocía. Sentada otra vez los dos se pusieron enfrente de ella empezando a masturbarse con fuerza, mientras Leire ofrecía su boca y su cara para que se corrieran en ellas, necesitaba sentir el caliente semen recorriendo y empapando su rostro, así lo hizo una de ellos, el semen salió proyectado hacía su cara, en su cara se reflejaba el deseo de probar aquello, lamiendo la punta de la polla, no quería desperdiciar ni una gota de semen, el otro seguía masturbándose y sin dudarlo ni un instante Leire se introdujo la polla en su boca, succionando con fuerza, necesitaba sentir la boca llena de semen, le salía por la boca junto con su saliva empapando sus tetas, con las dos manos acariciaba sus pechos empapándolos de esa deliciosa mezcla, se había sentido al fin realizada como mujer, había gozado como jamás llego alcanzar su imaginación.
Ya fuera del baño, pidieron otra ronda, Leire les contaba lo mucho que había gozado.
En la salida de aquel local se despidieron, Leire ya en un taxi repasaba con su mente cada instante de aquella lujuriosa noche, aún tenía su coño mojado.
Nunca más tuvo una experiencia parecida, ese fue un secreto que guardo para siempre en su recuerdo de la ciudad del amor, para ella la ciudad de la lujuria y del sexo desenfrenado.

Leire había cumplido su fantasía



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