En este relato voy a contar mi primera experiencia, y como ha raíz de eso llegué un día a
follarme a mi profesora de mate.¿Quién no ha tenido en su mente hacerlo con un
profesor o profesora?. Creo que muchos-as lo hemos pensado, incluso nos hemos
masturbado imaginando ese momento.
Quizá no tenga tanto contenido como los anteriores, pero
intentaré mantenerlo interesante para que lo disfrutéis.
Fue en el verano de 1987, tenía 14 años. Por mis malas notas
mi madre me mandó a un repaso con una
chica que vivía en mi barrio, ( y vaya repaso que nos daba jajajajajaj), si mal
no recuerdo ella tenía 25 años.
Una tarde mi compañero no vino, estábamos solo Merche y yo,
(ese era su nombre), hacía un calor sofocante a las tres de la tarde, como de
costumbre saqué mis libros y tareas que tenía que hacer, ella se puso en frente
de mi, solo llevaba una camiseta desbocada y al agacharse a decirme lo que
debía de hacer le vi todas las tetas, uuufff me puse malo, me empalmé de tal
forma que pensaba que me iba ha estallar el pantalón que llevaba, me puse rojo,
morado y de todos lo colores. Me comentó que iba a darse una ducha que tenía
mucho calor, y lo primero que me vino a la mente es hacerme una paja
pensándolo, estaba que no podía aguantarme. Salió de la habitación y oía sus
pasos como se alejaba, sin pensarlo más me baje los pantalones y empecé a
tocarme, estaba totalmente salido, desde ahí oía como caía el agua de la ducha,
yo aceleraba más mi movimientos para poder terminar, de repente dejo de oir el
agua y apresurado me levanté los pantalones y me puse como si estuviera
haciendo lo que me mandó.
Mi sorpresa fue cuando oí que me llamaba, no sabía como
disimular lo empalmado que estaba, me acerqué hasta la puerta del baño, no
llegaba a verla, y me dijo que por favor le diera una toalla que no alcanzaba a
coger. Cuando entré la vi totalmente desnuda, mis ojos se quedaron como platos,
nunca había visto una coño de forma real, pensaba que me corría solo viendo
semejante cosa, ella sonrió, y me dijo que me acercara, no sabía si hacerlo o
salir corriendo, finalmente me acerque y la cubrí con la toalla tal y como me
había dicho, miró hacia abajo y vio lo empalmado que estaba, acerco su mano y
me acarició la polla, mi perplejidad fue tal que me quedé totalmente
paralizado.
Me bajó los pantalones y se arrodilló llevándosela a la
boca, mi excitación fue tal que me corrí a las pocas chupadas que me dio,
estaba totalmente ido, con la boca llena de semen, estalló en una carcajada
salpicándome a mi, me parecía un sueño, por mucho que había imaginado nunca pensé
lo bueno y placentero que era lo que me acababa de hacer.
Recuerdo sus palabras diciéndome que no me pusiera nervioso,
que me relajara, algo que era imposible de hacer, me cogió de la mano y me
invito a subir a la habitación, pero estaba tan excitado y perplejo que no me
acordé de levantarme los pantalones, los llevaba por los tobillos y me pegué
una ostia impresionante, aún recuerdo sus carcajadas y lo ridículo que me sentí
en ese momento, aunque al instante empecé a reír, eso creo que me ayudo a pasar
ese mal trago.
Ya en la habitación me tumbó en la cama, me acariciaba el
cuerpo y mi polla para que me relajara, y así poco a poco lo hice, llevando mi
polla a su boca empezó a chuparla de nuevo, era tal el placer que parecía que
estaba en las nubes flotando, notaba como me empalmaba de nuevo poco a poco, no
podía dar crédito aquello que me estaba pasando, sin mediar palabra me puso el
preservativo e introdujo mi polla en su coño, era la primera vez que sentía un
coño caliente, como palpitaba, escribiendo esto me viene a la mente la cara de
puta y deseo que ponía Merche, empezó a moverse en circulo, yo era incapaz de
hacerlo, estaba paralizado por completo, era ella la que me estaba follando,
oír por primera vez esos gemidos sonaba como música celestial, sentía como se
aceleraba cada vez más, como me apretaba comiéndome la boca, me cogía de las
manos y me las presionaba sobre sus tetas, notaba su flujo caliente descender
sobre mis testículos, finalmente me corrí y ella al notarlo acelero sus
movimientos de tal forma que parecía que me rompiera la polla, se levantó
rápido y con su dedo frotaba el clítoris de tal forma que parecía romperse,
estalló en un largo gemido y me enseñaba con su coño abierto como se deslizaba
su jugo hasta caer sobre mi, lo recuerdo alguna vez aún.
Al instante me levantó de la cama y me llevo hasta la ducha,
bañándome como un niño que era. Por lo que pude saber después todos los que
dábamos repaso fuimos follados por ella.
Al poco de empezar el nuevo curso, nuestra profesora de
matemáticas y directora del colegio, le llamaré Carmen, nos dijo que iba a
venir una sexóloga a explicarnos lo relacionado con el sexo, mi curiosidad
debido a la experiencia que había tenido ese verano era tal, que creo que en
algunas preguntas que le hice delataron que había tenido sexo, bueno en
realidad fui el único en hacer preguntas.
Al terminar la charla, me llamo la
Sta. Carmen al despacho, pensaba que había
hecho algo malo con tanta pregunta. Me estuvo preguntando muy curiosa por lo
que le había contado la sexóloga, siempre he pensado que sabía que había
follado, por el tiempo supe que fue así.
Terminé ese curso y pasaron mucho años hasta que volví a ver
a mi profesora y directora, no se las pajas que me había hecho pensando en
ella, y como me la follaría, si hubiera juntado toda la leche desparramada la
hubiera cubierto toda jajajajaj.
Fue durante una cena de exalumnos, ella ya estaba algo
mayor, tenía 20 años más que yo, pero me provocaba tal morbo que deseaba
follarla, comerle el coño, sentir como se corría en mi boca, la veía igual de
buena, con las faldas apretadas que llevaba, con sus botas, eso me ponía mucho,
es aire a señorita refinada. Durante la cena cruzamos varias veces la mirada y
cada vez que lo hacíamos me sonreía de una forma muy particular, notaba cierto
deseo en esa mirada. Cuando termino todo comenzamos hablar en un rincón de la
sala, recordando anécdotas y riéndonos de lo cabrón que había sido en sus
clases, lleve un poco la conversación a donde yo quería y le recordé la
conversación que tuvimos aquel día en su despacho, sonrío y la primera frase
que salió de su boca fue:
-Ya de jovencito eras muy cabrón.
Y soltó una larga carcajada.
La conversación seguía por donde yo pretendía, y notaba como
se acercaba con disimulo, para que repitiera alguna frase disimulando no oír
bien con el tumulto de la gente, le acaricié la mano y le dije si salía conmigo
a fumar, cosa que acepto al instante.
Fuimos hasta mi coche con la excusa que iba a coger mas
tabaco y allí nos detuvimos, estábamos algo apartados de la sala donde se
encontraban todos, ahí me cogió de la mano y sin dudarlo empecé a comerme su
boca, esa que tanto había deseado, quería sentir su lengua, saboreaba cada
movimiento que hacíamos, apretando cada vez mas su culo, para que pudiera
sentir mi polla lo dura que la tenía, levante su falda por en medio de mis
piernas alcanzando a tocar su coño, veía cumplido mi sueño, no podía compararlo
con las veces que me había masturbado pensando en ese momento, busqué el
clítoris mientras le mordía su esbelto cuello, estaba chorreando y abriendo las
piernas cada vez más.
Estuvimos así durante unos minutos, alcé mi boca hacia su
oído y le dije que quería comerle el coño, ese que tanto había deseado, su
respuesta afirmativa hizo que la invitara a subir al coche, notaba los deseos
de follar que tenía, de comerme entero, de que la penetrara. Arranqué el coche
y salimos de allí, puse mi mano en su coño mientras conducía, metiendo mi dedo
el, notando lo caliente y mojado que lo tenía, con su mano llegó alcanzar mi
polla y bajándome la bragueta me la saco fuera, apretaba su mano para que la
sintiera, eso me estaba excitando mucho, lo siguiente que hizo fue introducir
mi polla en su boca mientras conducía, sentía su boca caliente como su coño, no
sabía si conducir rápido para llegar donde pretendía o hacer un camino mas
largo para correrme en su boca, así que opte por lo segundo, el placer que
sentía era tal que deseaba llenarle la boca con mi semen, que bebiera de mi, no
podía desperdiciar lo que tantas veces soñé, continuó chupando, se tragaba mi
polla hasta el final succionando en cada movimiento que hacía, mi profe de mate
chapándomela, me excitaba pensándolo y disfrutando de su boca, finalmente y
parados en un semáforo proyecté mi semen en su boca, exploté de placer, no
podía acelerar cuando se puso en verde, me pasaba su lengua por la punta de mi
polla de forma muy suave, se me erizaba la piel, limpió hasta la última gota.
Arranqué el coche a toda prisa, llegando hasta donde tenía
previsto, ansiaba comer de lo que tanto había soñado, detuve el coche de una
forma muy brusca debido a mi excitación, bajé rápidamente y la puse sobre el
capó del coche, le subí la falda y abriendo sus piernas empecé a comerle el
coño, me volvía loco haciéndolo, vendita locura, mordía y succionaba su
clítoris, ella me cogía de la cabeza apretando con fuerza, se retorcía de
placer, gemía como una puta, aceleraba con mi lengua mientras notaba como
despegaba el culo del capó apretando con fuerza mi cabeza, lo hacía de forma
más rápida a cada instante, hacerla gozar de esa manera era todo un privilegio
para mi, su coño chorreaba cada vez más, sus gemidos inundaban el lugar donde
estábamos, me tenía agarrado del pelo sin soltarme, apretaba sus piernas con
tanta fuerza que había momentos que no podía respirar, hasta que estalló
llenándome la boca de tan delicioso jugo, relamía su coño para no dejar nada en
el, suspiraba hondo cada vez que lo hacía.
Sin dejarla descansar la bajé del capó y la puse de espaldas
a mi apoyando sus manos sobre el, le levante la falda y con la polla ya fuera
la introduje de manera fuerte y violenta, haciendo que estallara en un grito,
mientras me decía que siguiera así, en cada empujón que daba sentía su coño
palpitante, se estaba cumpliendo mi sueño de una forma jamás imaginada, estaba
gozando como una zorra y yo como un loco cabrón.
Su jugo se deslizaba por mi polla de tal forma que llegaba
hasta los testículos, ese daba fe de lo mucho que gozaba, cogido de sus
pezones, empujaba sin detenerme, así lo hacía ella mostrándome su coño, creo
que en ninguno de los movimientos llego a separase mi polla de el, bailábamos
al mismo son, con sus gemidos de música de fondo, fue increíble que tan solo
ese encuentro estuviéramos tan compenetrados, llegando al orgasmo los dos al
mismo tiempo, su flujo y mi semen salían de su coño mojando nuestra piernas,
fue una hora intensa y lujuriosa. Habíamos cumplido nuestro deseo, ese deseo
era compartido por ella desde esa tarde en su despacho, esa conversación que
tuvimos le mojo las bragas, cosa que me confesó de regreso a la sala donde se
encontraban todos.
Aparecimos en ella y por lo que dedujimos nadie se había
percatado de nuestra ausencia, así que para celebrar ese momento nos pedimos un
gin tonic y brindamos, la velada continuó de una forma un tanto especial para
los dos.
En la despedida decidimos tener otro encuentro, pero este
jamás se produjo, al poco tiempo de eso empecé a salir con mi exmujer, y
casualidades de la vida se conocían, le invité a nuestra boda, durante el baile
me pidió que bailara con ella y muy sutilmente me dijo al oído, que había
deseado el otro encuentro y sabía que por muy cabrón que fuera nunca sería
infiel, me conocía más de lo que yo pensaba.


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