MARIE

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A mediados de marzo conocí a Marie, una chica casada algo más joven que yo ( creo que tengo cierto imán para entablar amistad con mujeres casadas), me la presento una amiga, era una chica pelirroja, delgada, quizá demasiado para mi gusto. Entablamos una buena amistad, hablábamos por wasap todos los días, iba a verla donde trabajaba, hasta que le propuse un día quedar a comer, sabía que me iba a meter en algún problema jajajaja, bien, mantuvimos una buena charla comiendo y la llevé un poco a mi terreno tocando temas de sexo. De regreso a su trabajo paseando y riendo le pellizque la cintura y vi que eso le gustó, automáticamente le di un mordisco en el cuello, creo que fue un acto reflejo, giró su cara y nos fundimos en un beso en mitad de la calle a pocos metros de su trabajo, sintiendo lo deseosa que estaba.
Después de unos días mas hablando, le propuse quedar en un hotel  a lo que aceptó de forma inmediata. Nos vimos en la puerta del hotel, ya tenía la habitación reservada y dos llaves que pedí en recepción, le dí una de ellas y le dije que me esperara desnuda de espaldas a la puerta en la habitación, y que dejara una luz muy tenue. Así lo hizo, cuando entré en la habitación vi esa silueta de espaldas a mi, totalmente desnuda, sin mediar palabra cogí una venda de seda color rojo y le cubrí los ajos apartando su rojizo cabello hacía un lado, quería que se quedara su cuello al descubierto, seguidamente guié sus brazos hacía la espalda y le puse unas esposas negras que había comprado recientemente, notaba su nerviosismo, percibía que estaba mezclado con deseo, era algo que podía sentir. Cogido de sus hombros fui bajando poco a poco mis manos de forma muy suave, rozando su piel blanca, llegué de esa forma hasta su entrepierna, metí las manos en ella y abrí las piernas hasta ver que su coño quedaba ligeramente abierto, su piel se erizaba al paso de manos, me excitaba mucho verla en esa posición, crecía mi polla por momentos, oía como su respiración en aquel tan placentero silencio.
Ella solo percibía mi presencia, en ningún momento podía ver lo que le iba hacer , ardía el deseo en su coño, pude comprobarlo metiendo ligeramente el dedo, estaba totalmente mojado, me separé de ella y cogí uno de los juguetes que habíamos hablado llevaría, junto con algo más que iré describiendo, puse en marcha su vibrador solo se oía ese ruido en la habitación, lo puse en su boca, me excitaba ver como lo chupaba, fui bajándolo poco pasándolo por sus duros pezones, mientras lo hacía veía su boca entre abierta, ardiente de deseo, bajaba por su barriga y notaba como la hundía hacía dentro, ya imaginaba lo que iba hacer. Comencé a acariciar sus ingles, ella separaba cada vez más sus piernas, quedando el coño a mi total merced, lo rozaba, sentía el deseo, sus palpitaciones, me alejé de ella y noté su extrañeza, iba a por algo que estaba seguro la iba a excitar más aún, con el hielo en mi boca comencé acariciar sus pezones, se sobresaltó al tiempo que oí un ligero gemido, seguido de un suspiro, le introduje el vibrador en el coño hasta el fondo, noté como temblaron sus piernas al hacerlo, lo deje ahí mientras se derretía el hielo en sus pezones, solo podía oír su excitada respiración.
Saqué el vibrador y empecé a rozar su coño con el hielo en la boca, era excitante ver como se derretía del calor que desprendía su coño, lo introduje en mi boca, y empecé a pasar mi lengua por el, había momentos en el que sus piernas flojeaban, yo me excitaba cada vez más con eso, me levanté y empecé a follarla fuerte con su juguete, sus piernas temblaban, sus jadeos se aceleraban al tiempo que gemía, pidiéndome que no parara, eran las únicas palabras que se habían oído desde mi entrada, sin esperármelo dobló las rodillas y apretó sus piernas de tal forma que no podía sacar su juguete, su jadeo me llego muy adentro dándome a entender lo que acababa de acontecer, note como corría su jugo entre mis dedos, había explotado.

Le dí un abrazo he intentó hablarme, puse mi dedo índice sobre su boca para darle a entender que no quería que lo hiciera, le puse mis manos en sus hombros y creo que estas fueron mis dos únicas palabras de aquel encuentro:
-          Marie, arrodíllate.
Así lo hizo ayudada por mi, puse mi mano sobre su cabeza, y la guié hacia abajo.
Me separé de ella y me dispuse a desnudarme, mi polla estaba erecta, muy dura, me excitación cada vez era mayor. Me puse delante de ella, la levante un poco y metí su juguete de nuevo en su coño, haciendo que se sentara sobre el y con mi mano en su barbilla alcé su cara, puse mi polla a la altura de su boca, ella debía imaginarlo o sentirla, ya que sacó su lengua y empezó acariciarla. La sensación de placer que yo tenía me llevó a una total relajación, puse mi mano sobre su cabeza y poco a poco iba introduciendo mi polla en su boca, estaba caliente como lo estaba su coño, notaba su excitación, como movía sus caderas al ritmo que me la chupaba, mi respiración se aceleraba, ardía en deseos de correrme dentro de ella, no se quien de los dos tenía mas deseos, sus movimientos de cadera eran cada vez mas rápidos, moviéndose en circulo,
mi polla entraba y salía cada vez rápido, sentía como mi leche iba subiendo poco a poco, aún no quería hacerlo y apreté con mis dedos sobre le raíz de mi polla para no hacerlo, tal era el placer que quería prolongarlo, quería que cuando estallara sintiera como se proyectaba dentro de su boca eso hacía crecer mi excitación. Hubo un instante que ya no pude aguantar más y metí la polla hasta el fondo de su boca, ella se estaba preparando ya, se quedo ahí y empezó a salir mi leche, me palpitaba muy rápido y mi respiración se aceleraba al mismo ritmo, le apreté la cabeza con mi mano, Marie no paraba de moverse, notaba como sus manos todavía atadas querían impulsarse hasta su coño, crecían las ganas y el deseo de correrse de nuevo, empujaba hacia abajo con fuerza, haciendo sus movimientos más rápidos, habría su boca para intentar respirar mientras mi polla seguía dentro de su boca, se paró de repente y note como cerró la piernas muy fuerte, la saqué de su boca y su respiración se acelero mucho, junto con sus jadeos, hermosa música la que se oía en esa habitación, una melodía que llega a lo más hondo de un ser.
Levante a Marie y limpié su boca, acto seguido le abrí una de las esposas y me abrazó con intensidad, sintiendo como palpitaba su corazón, sintiendo el calor de su cuerpo, eso me hacía sentir muy bien, me susurro algo que casi no llegué a entender, ya que ella sabía que no quería que dijera una palabra, pero sabe que lo perfectamente que lo oí.
-Follame
Necesitaba descansar al menos unos minutos, estaba exhausto después de correrme, así que la tumbé sobre la cama, cogí otro de los juguetes que había traído, en este caso una pluma, me parecía perfecto hasta mi recuperación.
Empecé a pasarle la pluma suavemente por sus mejillas, veía como buscaba esas carias, fui bajando por el cuello hasta sus pezones, habían permanecido duros y erectos desde el primer instante, reflejaba en su rostro el deseo que tenía, suspiraba con profundidad, mi intención era que no bajara su excitación, deslizaba la pluma por su cuerpo, veía como se le erizaba la piel, me estaba excitando de nuevo, soplé sople su pubis, provocando que abriera sus piernas mostrando su coño aún hinchado y húmedo, llegué con la pluma hasta el, rozándolo, acariciándolo, podía sentir como jadeaba muy profundamente, mis deseos aumentaban provocando que tuviera una nueva erección.
Ver a ese delgado cuerpo tumbado en la cama, con su piel blanca erizada y el hermoso contraste que hacía con el color de su pelo es algo que se te queda grabado.
La levanté te la cama y le puse otra vez las esposas con los brazos en la espalda, quería que la penetrara, que la follara sin compasión, como me lo había expresado antes.
Apoyé su cabeza sobre la cama, totalmente encorvada, tenía su coño y su culo todo para mi, introduje dos de mis dedos en su coño notando como ella empujaba hacía mi, no paraba de palpitar, pedía a gritos que lo follara, sin pensarlo más metí mi polla en el, empujaba fuerte agarrándola de las manos esposadas, ella empujaba con fuerza hacía mi, cada vez que lo hacía llegaba hasta el fondo de su alma, sus gemidos aumentaban de intensidad y se prolongaban, sentía su coño caliente, era puro fuego.
Sin pensarlo más preparé su culo para follarlo, me separé de ella y con mi mano abierta le propicié una palmada fuerte y seca, retumbando en la habitación, soltó un gemido entremezclado de dolor y placer eso me iba excitando más si cabía, le propicié varias palmadas más a ambos lados, enrojeciendo su apetecible culo, cogí su vibrado y empecé a dilatarlo veía como se retorcía de placer, iba alternándolo son su coño, tras un momento así quedó el juguete dentro de el, y poco a poco introducía mi polla en su culo, quería que se sintiera llena, que explotara de placer, empujé con fuerza, oí entonces un hondo gemido, me quedé quieto durante unos segundos, sentía como apretaba como se retorcía sobre la cama, estaba totalmente llena, en cada empujón que daba sus gemidos aumentaron pasando a ser gritos de placer, (pensaba que nos echarían del hotel), la vi de tal forma que no pude parar, sus gritos me hacían volverme loco, apretando y empujando cada vez más fuerte, finalmente hubo un grito muy prolongado, le tuve que tapar la boca con la mano, sus piernas flojeaban, estaban temblando, cayó sobre la cama provocando que mi polla se saliera, se quedo quieta inmóvil, yo empecé a masturbarme estaba a punto de correrme y quería hacerlo encima de ella, que sintiera el calor de mi leche, salió proyectada hacía su cuerpo, provocando que me tumbara encima de ella, fueron unos minutos que nos quedamos los dos inmóviles, sin mediar palabra, solo oyendo la agitada respiración que teníamos.
Tras esos minutos me levante acariciando su cuerpo, ese día todo había terminado, me vestía mientras ella permanecía tumbada en la misma posición que se había quedado,
le quité las esposas y la venda de los ojos, dejando su cabeza de lado con cuidado, ella tenía los ojos cerrados, le dí un beso en la frente y salí de la habitación.
Me esperé a la entrada del hotel como ya habíamos hablado, y al cabo de unos veinte y largos minutos la ví aparecer por la puerta, su cara irradiaba felicidad, salía mirándome a los ojos con una sonrisa reflejada en su rostro.
Como de costumbre me gusta tomar una cerveza muy fría después de un esfuerzo, es muy recomendable jajajaja, así que pasamos a una terraza y disfrutamos de una agradable conversación de lo ocurrido, nos reímos de las solo dos o tres palabras que pronunciamos en la habitación.
Marie es una mujer a la que guardo un grato cariño, ya no por momentos así, sino como persona.




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