Hasta pronto o hasta siempre, así termina mi primer relato.
Afortunadamente fue una hasta pronto, pasamos una semana
hablando por wasap, hablábamos de todo un poco pero siempre terminábamos igual,
recordando aquel encuentro, lo intenso y a la vez interesante que fue, ella
terminaba cruzada (mojada) y yo empalmado, vaya desperdicio de momentos.
Concretamos vernos un martes sobre las diez de la mañana, debía recogerla en el
mismo lugar que la primera vez, nos dirigimos a un centro comercial y allí
tuvimos una larga charla tomando una buen café en una de las terrazas. Hablamos
un poco de todo, pero el tema que más se habló fue el del sexo en muchas
variantes, algo que me encanta. Algo que no puedo remediar es hablar y conocer
a la persona con la que estoy, saber de sus gustos, de sus fantasías, eso me
lleva a implicarme mucho, siempre he pensado que dando mucho placer uno lo
recibe por partida doble, por lo menos en mi caso. Notaba cierta excitación en
ella, lo cual me confirmó cuando le pregunté, eso hacía que recordara algún
momento del anterior encuentro y sinceramente, me estaba excitando igual o más
que ella. Tras dos horas de conversación decidimos acercarnos a un hotel muy
próximo a donde estábamos, los roces, las tocamientos con disimulo iban
aumentando la temperatura, así estuvimos hasta llegar al hotel. Llegamos a recepción
y tenía metida mi mano en el bolsillo del pantalón, estaba totalmente empalmado
queriendo disimular un poco aquella situación.
Entramos en la habitación era amplia y con muy buena situación,
abrimos la cortina de la ventana entrando un sol radiante y caliente, como lo
estábamos nosotros, la dejamos abierta solo por una esquina, quedando con muy
poca luz y toda ella natural, me gustaba el amiente. Olía a sexo por todos los
rincones de la misma, las feromonas iban en aumento y los deseos de follar hizo
que nos abalanzáramos el uno al otro, era tal el deseo que notaba cierta
desesperación en ella, nos comíamos la boca con desesperación, apretaba fuerte
su culo para que notara la dureza de mi polla, me mordía el cuello, la boca, la
lengua, estaba totalmente desquiciada, apresuradamente yo me desabrochaba el
pantalón, busqué su mano y la metí para que me sacara la polla, me masturbaba
con fuerza. Con mis manos en sus hombros hice que se arrodillara, mi polla
apretada fuerte en su mano y las succiones que me daba hacia que me subiera un
fuerte calor por mi cuerpo, seguía chupando de ella tragándosela toda hasta la
garganta, mi mano en su cabeza seguía los movimientos que ella hacía, su saliva
cayendo, su boca caliente, sus manos acariciando mis testículos, algo que aún
siento y recuerdo con cierta excitación cuando escribo. Su intención era beber
mi leche, que se derramara por su boca, por su cuerpo, algo que estaba evitando
yo a toda costa, mis intenciones eran otras, pero esa situación la quería
disfrutar, me gustaba ver sus ojos inocentes comiendo de mi, de ellos salía una
mirada de deseo que reflejaba lo mucho que estaba disfrutando.
La levanté y abrazado a ella la llevé hasta la pared más cerca
que había, notaba su coño ardiendo sin quitarle las mayas que llevaba,
quedándose entre la pared y yo le dí la vuelta apoyando sus manos en ella, bajé
sus mallas y sus bragas apretando fuerte su culo con mis manos, levante un poco
y metí mi polla en su ardiente y chorreante coño, empujé fuerte y noté como se
elevaba cogiéndose a la pared, con mis manos en sus tetas y apretándolas fuerte
notaba como se le salía el corazón, en cada empujón que daba sus gemidos iban
en aumento, su acelerada respiración me impedía oír como me decía no parara,
sus uñas raspaban la pared, en un momento pensé que se las rompía, estaba fuera
de si como yo lo estaba, su flujo caliente empezaba a descender sobre mis
testículos, eso hacía que le empujara fuerte levantándola por la cintura para
que me sintiera más dentro de ella, sus uñas desgarraban la paren y sentía como
le temblaban las piernas mientras oía largos gemidos, como digo yo, vendita
música celestial, se estaba corriendo era algo que no podía desperdiciar el
hacerlo los dos juntos, habíamos estallado, su coño emanaba esa preciosa mezcla
de placer, de deseo, de desesperación mutua, había empezado una muy buena,
lujuriosa y placentera tarde.
Nos quedamos en la misma posición durante largos segundos,
saboreando tan delicioso momento empapados de tan agradable mezcla de fluidos.
Nos incorporamos un poco nos miramos y empezamos a reír, sus palabras fueron:
-Eres muy cabrón.
Fue entonces cuando comenzamos a desvestirnos, no nos había
dado tiempo hacerlo, la excitación era tal que no lo habíamos podido hacer
antes. Mientras descansábamos del momento ella fue al baño dejándome tiempo
para pensar en lo siguiente, los dos teníamos ganas de mucho más. Ya totalmente
desnudos nos abrazamos y empezamos a besarnos otra vez, poco a poco, acelerando
por momentos excitando otra vez nuestros cuerpos. En alguna de las
conversaciones que habíamos mantenido durante esa semana, me comento algo que
la excitaba y le encantaba. Por eso siempre hago tanto hincapié en la
comunicación. Sabía que le excitaba mucho que le azotaran el culo, ya fuera con
la mano u otro objeto, siempre con un cierto cuidado de no excederse. Pero eso
no fue lo que hice, ya que estando en ese sitio podrían oír algo, así que
empecé a pellizcar su culo, se retorcía cada vez que lo hacía, gemía en mi oído
provocando que mi excitación fuera en aumento, mis pellizcos iban en aumento al
igual que su deseo, debía de parar en caso de que fuera en exceso con solo
decírmelo ella, le gustaba lo que le estaba haciendo, cuando pellizcaba encorvaba
su cuerpo hacía atrás arrimando su coño a mi polla e introduciéndola entre sus
piernas para sentirla. Así como estábamos la acompañé hasta el borde de la
cama, inclinando su cuerpo levemente, su culo ardía al igual que su coño, solo
deseaba que la follara, que le quitara tal ardor. Metí mi polla en su coño poco
a poco, haciéndola sentir y desear, ella empujaba hacía mi introducirla, cosa
que yo evitaba, acariciaba su coño con ella, así y sin prisas se la introduje
hasta el fundo de su alma al tiempo que la levantaba levemente para que pudiera
sentir más. Tras unos minutos así, le levante del todo sin sacar mi polla de
ella y retrocedía hacia donde estaba mi chaqueta, allí guardaba algo que sabía
le iba a gustar mucho, notaba en ella la excitación y la curiosidad de saber lo
que iba hacer en ese momento, en una posición algo incomoda y agachándome un
poco llegué alcanzar el bolsillo de la chaqueta sacando ese objeto que sin
verlo y con solo oírlo ella ya sabía lo que era, sin dejar que lo viera y con mi
polla dentro aún le cogí de los brazos y se los puse en la espalda, poniéndole
las ya inseparables compañeras de juego, mis esposas, eso hacía que su
excitación subiera todavía más, recostándola sobre la cama y cogiendo de las
esposas empecé a empujar fuerte, sus gemidos inundaban aquella habitación,
jamás había visto como se podía retorcer tanto alguien y al mismo tiempo
arañarse en la espalda, era algo que mientras la follaba y pellizcaba el culo
hacía con un deseo indescriptible, dejando su espalda totalmente marcada,
viendo semejante espectáculo mi excitación subía por segundos, su coño emanaba
flujo sin para, siempre he pensado que los culpes que le daba con mi cuerpo en
su culo y semejantes gemidos serían oídos desde el pasillo del hotel, pero era
algo que no me importaba. Finalmente un gemido desgarrador y la frase “me
corro” hizo que la empujara más levantándola en cada movimiento, provocando que
lo hiciera con ella, fue algo que difícilmente se olvida, como el deseo de
alguien, el placer, y un grado de dolor puede llegar a tal excitación.
Incorporados ya los dos, procedí a quitarle las esposas, nos
merecíamos una ducha y hacía el baño nos dirigimos, entre risas y besos entro
ella primero invitándome a entra a continuación, fue placentero enjabonarnos
mutuamente, esas caricias al hacerlo, el tacto de la piel mojada con el agua
tibia, me sugirió algo que ya había hecho en alguna ocasión, cogí la cabeza de
la ducha y se la arrime al coño, esa agua tibia la volvía a excitar, el plato
de ducha era escurridizo al igual que sus paredes, así que con una mano se
agarró a un asa que había en la pared y la otra a mi cuello con fuerza,
mientras la presión del agua llegaba a su coño iba moviendo su cadera en
círculos, notaba la fuerza de su brazo en mi cuello y abrazándola procedí a ir
metiendo me dedo en su culo de forma muy suave, con los ojos cerrados tiraba la
cabeza hacía atrás resonando en el baño sus gemidos, sus gozos, sentía el calor
que emanaba su cuerpo, la fuerza con que agarraba, en algún momento pensé que
arrancaría el asa de la pared, fluía el agua directa de su coño mezclándose con
su flujo, la imagen ere digna de inmortalizar, tuve que agarrarla con fuerza
mientras temblaban sus piernas incluso en algún momento llegó a doblar las
rodillas, los numerosos orgasmos que había tenido hacían mella en ella, era
multiorgásmica, mi debilidad, se abrazó fuerte de mi mientras descansaba y
tomaba aire, me sentía satisfecho de que estuviera disfrutando tanto ya que es
lo que me pretendía en cada encuentro, le quité el jabón que le quedaba y con
mi mano acariciaba y lavaba las rojeces que se había producido un momento
antes.
Después de secarnos, decidimos fumar un cigarro, abriendo la
cortina y dejando que entrara el sol, al lado de la mesa había como un sillón
empotrado en la pared, allí nos sentamos los dos, entre risas y charla
estuvimos un rato relajados, atendiendo a los mensajes de wasap ojeando el face
y dejando que corriera el tiempo.
Se estaba muy a gusto ahí, los dos desnudos disfrutando del
sol que entraba por la ventana, aunque nuestro defecto era, que no podíamos
estar mucho tiempo quietos, como decíamos a veces, somos dos bombas a punto de
explotar.
La cogí de la mano y la acerque hasta mi, acariciando y
pellizcando sus pezones, eso la excitaba mucho, veía otra vez la excitación en
ella, apretaba sus tetas con fuerza moviéndolas en circulo, aún no estaba
empalmado de nuevo, cosa que ella se encargo de hacerlo, tomando mi polla y
acariciando la punta con su lengua, iba notando la dureza al tiempo que la introducía
toda dentro de su boca, yo estaba en la gloria con el colorcito que da por esta
fechas el sol y disfrutando de tan agradable vista, acogiéndola de las tetas de
nuevo la invité a levantarse, sin moverme del sitio se sentó encima de mi
restregando su coño en mi polla,
sintiendo la dureza de ella, muy suave y sutilmente se introdujo sola, sabía de
sobra el camino, se abrazo fuerte y termino de sentarse sintiéndome dentro de
ella, sus ligeros movimientos hacían que mi excitación fuera en aumento, apretaba
con fuerza agarrándome de la cabeza mientras mordía su cuello, estábamos de
nuevo en pleno éxtasis, levantaba mis caderas al ritmo que se movía, quería que
me sintiera, sus movimiento eran cada vez más rápidos, los susurros diciendo
que la follara mezclado con sus gemidos todavía los recuerdo, su cuerpo se iba
hacía atrás mostrándome su cuerpo excitado apunto de explotar de nuevo, su
flujo caliente se deslizaba de nuevo hasta mis piernas, vendito líquido,
gimiendo decía que no parara se iba a correr. Dejando su cuerpo caer sobre mi
la abracé con fuerza quedando los dos como estatuas suspirando. La levanté con
cuidado y nos acostamos en la cama, uno al lado del otro semiabrazados,
cerrando los ojos sentía como acariciaba mi rostro, con mi brazo la abrazaba
sobre mi acariciando su espalda, fueron como unos quince minutos de relajación
total, ella se llego a dormir. Cuando despertó intercambiamos algunas palabras
y le propuse ir a comer algo y por supuesto a tomar esa cervecita después de
cada esfuerzo, fueron cuatro horas con momentos intensos, momentos de caricias
y momentos de total complementación sexual.
Ya otra vez en el centro comercial, estuvimos tomando esa
cerveza junto con una hamburguesa, después de un rato conversando decidimos
quedar para otro encuentro,
escribir otro párrafo de esta historia, aunque eso no
depende solo de nosotros dos, sino de los que leéis esto. Ya de vuelta a su
casa y como despedida nos dimos un fuerte abrazo y un beso, un hasta luego o un
hasta siempre.


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